Durante este periodo de cuarentena, algunos voluntarios de la Fundación El Arte de Vivir nos hemos organizado para estudiar un conocimiento muy profundo y transformador que se encuentra en el texto Ashtavakra Gita. El conocimiento se encuentra en videos comentados por Sri Sri Ravi Shanktar (Guruji), líder humanitario y espiritual, y fundador de El Arte de vivir. Este texto antiguo se compone de un diálogo entre el rey de Tirhut, en el estado de Bihar, India, llamado Janak, poderoso, muy inteligente y metódico, y Ashtavakra, un sabio veda muy importante para el hinduismo. Ashtavakra en sanscrito[1] significa “ocho nudos” haciendo referencia a ocho deformidades físicas que tenía el maestro veda en todo su cuerpo. El diálogo entre el rey y el sabio giraba entorno a tres temáticas principales: la naturaleza del Ser, la realidad y la no-dualidad (unidad o conexión absoluta).

El capitulo que estudiamos en esta ocasión hace referencia a Bhakti (en sanscrito) que traduce el amor incondicional, inmortal, atemporal y eterno. Bhakti es fuente de inmortalidad para el espíritu, pues Bhakti es aquello de lo que está compuesto todo en el Universo. Bhakti es el amor de amores, envuelve y contiene toda la infinidad de formas de amor existentes en el universo, desde lo que podríamos identificar como violencia hasta el desapego o lo incondicional. Bhakti es toda la creación de Dios. Bhakti representa la perfección de las imperfecciones, es decir, aceptar todo tal y como es, pues aquello que vemos es Dios en forma de otro ser humano, de un perro, de un león, de una roca, de un edificio, de un vaso, de un computador…
Guruji menciona en el video que el conocimiento es una herramienta poderosa que nos permite preparar el camino que hemos elegido recorrer en la vida, que puede ser cualquiera, somos libres de elegir hasta que punto crecemos y evolucionamos como seres humanos y como seres espirituales-multidimensionales. El conocimiento por si sólo no brinda mucho, prepara el camino, pero no nos lleva por él. Sobretodo el conocimiento espiritual, más que lo relacionado al intelecto.

Aquello que nos impulsa y nos motiva a seguir es la energía de amor en todos nosotros, es el amor por la vida y por lo que hacemos cada día. Bhkati es ese llamado a la acción desde el conocimiento y la sabiduría, de esta forma tendremos una vida en plenitud y amor. Buscamos el amor y la felicidad afuera, en cosas exteriores, como objetos o reconocimiento de otras personas, pues es como hemos aprendido. Toda la educación que se brinda está ligada a cómo desenvolverse mejor en el mundo material, saber de historia, finanzas, geografía, etc., pero no hemos recibido educación para entender el mundo interno.
En el mundo interno es donde yace la verdadera felicidad y amor, pero ese mundo interno es diferente y único para cada ser. Todos interpretamos diferente y tenemos percepciones acotadas de la realidad, basadas en nuestra historia de vida. Bhakti es poder transformar a través del amor lo que consideramos imperfecto, molesto o incomodo, pues reconocemos que detrás lo único que existe es Suprema Consciencia ¿cómo señalar un error en Dios? No es posible, nada es casualidad.

La constante satisfacción de los deseos de los sentidos nos mantiene en una búsqueda interminable pues creemos que allí reside la felicidad y el amor. ¿Qué pasa si compras un carro? Al comienzo es emocionante, pero luego pasa a ser un objeto más bajo tu posesión y luego quieres algo más, quieres emocionarte nuevamente y compras otra cosa que quieras, y así. No significa que cumplir un sueño o un deseo sea malo, o que tener cosas materiales es negativo, todo lo contrario. Lo importante es entender que el disfrute de la vida no se encuentra en satisfacer un deseo, sino en ser consciente de que esta existencia es un juego pues nada permanece, lo único que no cambia es Bhakti. Todo está impregnado de Bhakti, y eso es lo que debemos ver por nuestros ojos.

Guruji pone en contexto lo anterior con una increíble analogía, parafraseo: Puedes ver un perro que lame y muerde un hueso con mucha fuerza, como si tuviera carne cuando realmente no la tiene. El perro muerde con tal fuerza el hueso que lo rompe y las astillas lastiman sus encías. La sangre que proviene de las encías del perro le hacen creer que el hueso tiene sustancia, pero es su propia sangre la que da sabor al hueso.
La verdad ha sido escondida donde no podemos verla: dentro de nosotros.
[1] Lengua clásica de la India que traduce “perfectamente hecho o elaborado” usada principalmente para ceremonias y ritos hindúes, conocidos como mantras, que a su vez traduce “instrumento o vehículo para la mente”.

































