BHAKTI – El amor incondicional

Durante este periodo de cuarentena, algunos voluntarios de la Fundación El Arte de Vivir nos hemos organizado para estudiar un conocimiento muy profundo y transformador que se encuentra en el texto Ashtavakra Gita. El conocimiento se encuentra en videos comentados por Sri Sri Ravi Shanktar (Guruji), líder humanitario y espiritual, y fundador de El Arte de vivir. Este texto antiguo se compone de un diálogo entre el rey de Tirhut, en el estado de Bihar, India, llamado Janak, poderoso, muy inteligente y metódico, y Ashtavakra, un sabio veda muy importante para el hinduismo. Ashtavakra en sanscrito[1] significa “ocho nudos” haciendo referencia a ocho deformidades físicas que tenía el maestro veda en todo su cuerpo. El diálogo entre el rey y el sabio giraba entorno a tres temáticas principales: la naturaleza del Ser, la realidad y la no-dualidad (unidad o conexión absoluta).

El capitulo que estudiamos en esta ocasión hace referencia a Bhakti (en sanscrito) que traduce el amor incondicional, inmortal, atemporal y eterno. Bhakti es fuente de inmortalidad para el espíritu, pues Bhakti es aquello de lo que está compuesto todo en el Universo. Bhakti es el amor de amores, envuelve y contiene toda la infinidad de formas de amor existentes en el universo, desde lo que podríamos identificar como violencia hasta el desapego o lo incondicional. Bhakti es toda la creación de Dios. Bhakti representa la perfección de las imperfecciones, es decir, aceptar todo tal y como es, pues aquello que vemos es Dios en forma de otro ser humano, de un perro, de un león, de una roca, de un edificio, de un vaso, de un computador…

Guruji menciona en el video que el conocimiento es una herramienta poderosa que nos permite preparar el camino que hemos elegido recorrer en la vida, que puede ser cualquiera, somos libres de elegir hasta que punto crecemos y evolucionamos como seres humanos y como seres espirituales-multidimensionales. El conocimiento por si sólo no brinda mucho, prepara el camino, pero no nos lleva por él. Sobretodo el conocimiento espiritual, más que lo relacionado al intelecto.

Aquello que nos impulsa y nos motiva a seguir es la energía de amor en todos nosotros, es el amor por la vida y por lo que hacemos cada día. Bhkati es ese llamado a la acción desde el conocimiento y la sabiduría, de esta forma tendremos una vida en plenitud y amor. Buscamos el amor y la felicidad afuera, en cosas exteriores, como objetos o reconocimiento de otras personas, pues es como hemos aprendido. Toda la educación que se brinda está ligada a cómo desenvolverse mejor en el mundo material, saber de historia, finanzas, geografía, etc., pero no hemos recibido educación para entender el mundo interno.

En el mundo interno es donde yace la verdadera felicidad y amor, pero ese mundo interno es diferente y único para cada ser. Todos interpretamos diferente y tenemos percepciones acotadas de la realidad, basadas en nuestra historia de vida. Bhakti es poder transformar a través del amor lo que consideramos imperfecto, molesto o incomodo, pues reconocemos que detrás lo único que existe es Suprema Consciencia ¿cómo señalar un error en Dios? No es posible, nada es casualidad.

La constante satisfacción de los deseos de los sentidos nos mantiene en una búsqueda interminable pues creemos que allí reside la felicidad y el amor. ¿Qué pasa si compras un carro? Al comienzo es emocionante, pero luego pasa a ser un objeto más bajo tu posesión y luego quieres algo más, quieres emocionarte nuevamente y compras otra cosa que quieras, y así.  No significa que cumplir un sueño o un deseo sea malo, o que tener cosas materiales es negativo, todo lo contrario. Lo importante es entender que el disfrute de la vida no se encuentra en satisfacer un deseo, sino en ser consciente de que esta existencia es un juego pues nada permanece, lo único que no cambia es Bhakti. Todo está impregnado de Bhakti, y eso es lo que debemos ver por nuestros ojos.

Guruji pone en contexto lo anterior con una increíble analogía, parafraseo: Puedes ver un perro que lame y muerde un hueso con mucha fuerza, como si tuviera carne cuando realmente no la tiene. El perro muerde con tal fuerza el hueso que lo rompe y las astillas lastiman sus encías. La sangre que proviene de las encías del perro le hacen creer que el hueso tiene sustancia, pero es su propia sangre la que da sabor al hueso.

La verdad ha sido escondida donde no podemos verla: dentro de nosotros.

[1] Lengua clásica de la India que traduce “perfectamente hecho o elaborado” usada principalmente para ceremonias y ritos hindúes, conocidos como mantras, que a su vez traduce “instrumento o vehículo para la mente”.

La transformación humana

En este momento el planeta y la humanidad se encuentran pasando por un proceso de transformación profundo. Todo cambio implica dejar atrás cosas, y dejar cosas en el camino produce “dolor” e incomodidad. Venimos acostumbrados a un estilo de vida que favorecía más conseguir cosas materiales y todo lo material es finito, pero ese modelo está dejando de funcionar. Hoy, no importa donde vives o que carro manejas, el propósito es salir adelante como una Unidad, como colectivo. Como Unidad me refiero a ser conscientes de que todos en este planeta y en el Universo nos encontramos conectados, desde las más insignificantes acciones (i.e. el Efecto Mariposa). Estamos tan conectados que lo que sucede en una ciudad termina por afectar a todo el planeta, sin discriminar color de piel, estrato social o religión.

Ahora todo lo que se escucha es el virus, los medios de comunicación y redes sociales sólo hablan de eso en todo el mundo pues es una emergencia en la que debemos aportar todos desde lo que tenemos. Pero ¿hasta qué punto estar pendientes todo el día del virus nos ayuda? Estar en constante exposición a información sobre el virus produce miedo, angustia y estrés. El miedo, la angustia y el estrés son emociones de muy baja frecuencia y NO SON REALES, son una ilusión producto de una mente desenfocada y que desconoce su verdadero potencial. Los casos seguirán en aumento en las próximas semanas, llevar un registro de cómo crece sólo produce ansiedad.

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¿Por qué son una ilusión? Pensemos por un momento, ¿qué es el miedo? El miedo es provocado por una percepción de peligro sobre un evento futuro. Una percepción no es real, no es material, es tan sólo una idea en nuestra mente; es imaginación. El momento presente puede generar una percepción de incertidumbre sobre lo que viene a futuro, pero el futuro no existe, pues es la continuación del momento presente. La incertidumbre desaparece cuando nos enfocamos 100% en el ahora y creamos consciencia sobre la naturaleza multidimensional y espiritual del ser humano. El tiempo es una idea creada por el hombre para medir la rotación y traslación de la tierra con respecto al sol, que a su vez permite organizar diferentes formas de trabajo.

Es decir, lo único real es el ahora. El miedo no es real por dos razones: es una construcción mental y tiene su fundamento en el tiempo.

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No debemos temer, esto no es un castigo. El Universo ha manifestado esta realidad en la tierra, que a simple vista implica mucho sufrimiento, pues esto se traduce en crisis a diferentes niveles sociales, económicos y culturales, pero como todo en su dualidad, también tiene un mensaje positivo que debemos interiorizar. El Universo sólo enseña, el ego pone etiquetas a lo que sucede. El sufrimiento hace parte del proceso de cambio pues sólo cuando nos estrellamos es que entendemos que algo no funciona. Esta en cada uno aceptar o no el cambio. La Consciencia Suprema es puro amor y desde su amor, nos invita a explorar nuestro Ser mandándonos a descansar a nuestras casas. Todas esas cosas para las cuales alguna vez tuviste una excusa ya no son válidas, ahora tienes mucho más espacio disponible para enfocarte en ti. Al trabajar en lo personal, influimos en el entorno, por ello ahora la mejor arma para detener esto colectivamente es que el individuo se aparte.

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La humanidad esta despertando a la matrix o maya (la magia que nos muestra dividido y separado lo indivisible), a la ilusión de la satisfacción del ego, donde las cosas materiales empezarán a tener menos relevancia y un modelo colaborativo tendrá mayor acogida. Esto es lo que quiero interpretar del momento presente. Si, hay un riesgo, pero también tenemos una oportunidad increíble de rediseñar la sociedad y para cambiarla, debemos cada uno generar mayor consciencia de que no estamos solos, de que tenemos una misión especial en este planeta y que nacimos con un propósito conectado al perfecto plan de la Divinidad. No estamos solos, somos Uno con Dios, pero debemos ser cada vez más conscientes del profundo significado que esto tiene. No estar sólo es saber que todo lo que pasa en tu vida es un regalo del Universo para que aprendas y descubras una mejor versión en ti.

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Esta enfermedad ataca el cuerpo, pero recordemos, no somos cuerpo, somos espíritu que tiene un cuerpo prestado. Detrás de nuestros ojos se encuentra el verdadero sueño. Tarde o temprano dejaremos el cuerpo y recordaremos que somos aquello que nunca cambia, el Ser – La Consciencia Infinita, es lo único que permanece eternamente. El miedo se desvanece cuando confiamos y tenemos absoluta fe en que somos algo mucho más grande de lo que nos han dicho que somos. La enfermedad se presenta en organismos que se encuentran en desequilibrio y para fortalecer el cuerpo podemos: MEDITAR, HACER EJERCICIO (YOGA), HACER LO QUE AMAMOS, COMER SALUDABLE (VEGETARIANO-VEGANO),  y DORMIR (6-8 HORAS).

El despertar de la consciencia nos hará más compasivos con el planeta que ha soportado tantos excesos de nuestra parte. Habrá mayor consciencia de la Inteligencia Suprema. Si bien ahora estamos distanciados físicamente, mental y espiritualmente nunca existió tal separación y es momento de reconocerlo. Debemos estar unidos hacia un objetivo: superar la crisis planetaria. Es más importante el por qué haces lo que haces y no tanto el qué. Estamos cambiando drásticamente nuestra forma de relacionarnos entre nosotros y con el planeta porque la forma en que lo hacíamos nos trajo hasta acá. Y este momento esperamos deje unas profundas enseñanzas en la humanidad, pues en el pasado se gestaron tragedias por nosotros mismos (i.e. las guerras) y en la actualidad todavía suceden.

Es momento de abrir nuestra mente al cambio. La consciencia colectiva está despertando, para todos se darán las transformaciones en tiempos diferentes, pero tarde o temprano sucederá para todos.

El Efecto Maharishi y los campos electromagnéticos

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En publicaciones anteriores (Meditación y el Efecto Maharishi), estudiamos el efecto positivo que genera la meditación en la persona y en el entorno inmediato (i.e. el trabajo, la familia). Vimos que en la década de 1960, el hindú Maharishi Mahesh Yogi – maestro en la meditación – pronosticó que el 1 % de una población practicando la meditación (trascendental) produciría mejoras en la calidad de vida de toda la población. Hacia 1973, el maestro fundó Maharishi University of Management en el estado de Iowa, Estados Unidos con el propósito de verificar su hipótesis.  De acuerdo con los estudios adelantados por esta institución, el primer análisis estadístico fue publicado en 1987, con el objetivo de mostrar como varios grupos de personas practicaron la meditación en 3 ciudades distintas (Washington D.C. (Estados Unidos), Manila (Filipinas) y Delhi (India)).  En promedio, los crímenes violentos se redujeron en 11%. El estudio se replicó más veces, todas con resultados similares.

El Efecto Maharishi evidencia la existencia de una fuerza sutil, hasta el momento ignorada por la mayoría, que nos permite vivir en mayor armonía con nuestro entorno y generar efectos deseables en el mismo. ¿Qué puede haber detrás de este fenómeno?

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Los seres humanos tenemos la capacidad de reconocer campos electromagnéticos con nuestro cerebro, similar al que pueden tener otras especies de seres vivos en la tierra. El Instituto de Tecnología de California (CalTech) y la Universidad de Princeton en Estados Unidos, y la Universidad de Tokio en Japón, realizaron este descubrimiento. El estudio consistió en poner a los participantes dentro de un salón cerrado que generaba un campo electromagnético artificial y cada participante tenía conectados sensores en su cabeza para monitorear su actividad cerebral.  Se concluyó que los cambios en el campo electromagnético artificial producían alteraciones en la frecuencia de las ondas cerebrales de los participantes. Es decir, existen unos datos que nuestro cerebro captura del entorno, o la tierra, pero no es consciente de ello y por tanto no le permite generar información útil y consciente de estos. Nuestra intuición no funciona bien porque existen otros estímulos en el ambiente que llaman la atención y son más fáciles de comprender y manejar que nuestra propia naturaleza multidimensional. El Universo es un campo infinito de información y nosotros sólo capturamos una ínfima parte.

El Harthmath Institute ha comprobado en las últimas décadas que nuestro corazón emite un campo electromagnético que se extiende varios metros alrededor del cuerpo. Lo anterior fue evidenciado mediante un experimento que consistió en poner vasos de agua repartidos en una habitación y ubicar en cada uno, electrodos capaces de detectar los latidos de una persona que se encontrara cerca. Esto tiene una implicación muy importante, pues es evidencia de cómo nuestras “corazonadas” y emociones interactúan con todo lo que nos rodea de forma muy sutil. Este campo electromagnético que genera el corazón envía y obtiene información del entorno. Aquí reside la llave para manifestar en el mundo todo lo que soñamos y deseamos.

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El ser humano ha estado alejado de su intuición por mucho tiempo, de su verdadera naturaleza. Eric Edmeades, empresario y coach a nivel internacional (https://ericedmeades.com/), transmite una idea muy profunda y parafraseo: el ser humano hace cientos de miles de años tenía pocas cosas en las cuales centrar su atención y la forma en que las manejaba era muy rudimentaria y compleja debido a la escasa tecnología (i.e. herramientas de piedra), luego el tiempo que dedicaba sólo alcanzaba para pocas cosas (i.e. cazar, comer, refugio). Existía a su vez un mayor entendimiento de la naturaleza y de nosotros mismos, donde todos los sentidos estaban altamente desarrollados para la supervivencia (por ello en culturas antiguas se denota la conexión entre la espiritualidad o el Ser con la naturaleza y todo lo que nos rodea).  A medida que fuimos construyendo conocimiento, nuevos artefactos y tecnologías aparecieron de forma muy rápida, pues los mismos principios bajo los cuales funcionaba todo, se reevaluaron y optimizaron; desde ese momento no ha parado. Ese es el punto, desde que la electricidad y otras grandes innovaciones emergieron, el desarrollo no se ha detenido en ningún momento; todos los días surgen cientos de innovaciones. Dado que todos los días hay cosas nuevas, el ser humano no ha logrado realmente “ponerse al día” o estar absolutamente informado y familiarizado con todo lo que está sucediendo. Estos mismos dispositivos y tecnologías nos han facilitado tanto hacer todo tipo de actividades, que ya no se requiere de un esfuerzo considerable tanto físico como mental, para hacer posibles las ideas.

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A lo largo de la historia, diferentes culturas han hecho mención a el corazón como amor, inteligencia, creatividad, energía, conexión con la Divinidad, entre otras, reconociendo la importancia que tenía desarrollar el entendimiento sobre cómo funciona este órgano. Por ejemplo, los egipcios consideraban el corazón como el órgano más importante del cuerpo humano y era el único órgano que no se extraía del cuerpo para el proceso de momificación. Los egipcios creían en la vida después de la muerte, que al morir todos emprendemos un viaje al más allá, en el cual se pondrá a prueba nuestra sabiduría, valores y sentimientos. El final del viaje termina con el juicio de Osiris, quien determina que tan puro es el corazón de la persona, si es puro y ligero de culpa, irá con Thot (Dios de la sabiduría y la magia, de lo contrario, el alma será devorada por Ammit (bestia mitológica parte león, hipopótamo y cocodrilo).

¿Por qué el ser humano responde a campos electromagnéticos? Porque somos energía y todo está compuesto por la misma Inteligencia Suprema. El cuerpo humano está diseñado para ser un vehículo hacia la iluminación espiritual, permitiéndonos experimentar físicamente a Dios o el Universo, pues es todo lo que existe. Existen miles de ejemplos de seres humanos que han logrado capacidades increíbles gracias a su constante observación interior y autoconocimiento. Entienden que la capacidad y el poder para hacer lo que queramos reside en nosotros mismos, pues somos creación a imagen y semejanza de Dios. Tenemos el poder de cambiar nuestra realidad, es la mente la que llena el mundo, no al revés. La mente cuando interpreta, llena el mundo con sus verdades, luego el mundo lo moldeamos y co-creamos como humanidad. Si queremos miedo, producimos miedo y entramos en estado de supervivencia.

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Lo que sucede ahora en el mundo ha sido una co-creación colectiva resultado de la forma en como nos vemos. Creemos que somos lo que constituye el ego cuando realmente somos seres eternos, multidimensionales. La paz y el amor se deben primero sentir para luego ver el resultado en como es el mundo. La paz y el amor es avanzar y perdonar el pasado. La paz empieza por cómo nos relacionamos con nosotros, es decir cómo nos vemos.

Si queremos felicidad, buscamos formas de traerla al momento presente, como sea que entendamos la realidad, a pesar de que algunas veces la identifiquemos con cosas materiales o la satisfacción del ego. Desde la meditación entramos en comunión con nuestro poder para transformar la realidad.

Todo llega en el momento perfecto

Si observamos los fenómenos de la naturaleza, vemos que todo tiene un ritmo, todo tiene un proceso. Todo lo que existe desarrolla y sigue un proceso eterno de transformación, de la vida a la muerte y de la muerte a la vida, de la creación a la destrucción y de la destrucción a la creación. La ley de la Conservación de la Energía[1] nos muestra una visión científica de lo que sucede, pues afirma que toda interacción que experimentamos en el mundo es una “transacción energética”. Como dice Carl Sagan, «Somos polvo de estrellas que piensa acerca de las estrellas. Somos la forma en la que universo se piensa a sí mismo».

En la publicación Los Polos Opuestos Son Complementarios, veíamos que los extremos o polos son una ilusión, todo depende de la perspectiva y profundidad que le demos. Los momentos que nos ponen a prueba en la vida son procesos necesarios por los que hay que pasar, debemos aprender algo, y todo por naturaleza simplemente debe cambiar, nada permanece. Fallar es natural. Las cosas que señalamos como negativas o positivas pueden más bien ser retroalimentación de cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo interpretamos lo que nos sucede. Una forma de verlo es pensar que las cosas le pasan a uno, sea un premio o un castigo. El punto está en que lo que sucede responde o no a un sistema de creencias (i.e. el ego) y por ello lo calificamos como bueno o malo. Pero simplemente son cosas que suceden, hay “transacciones energéticas” sucediendo a cada instante y no podemos ser responsables del 100% de éstas.

Todas las “transacciones” son únicas, sólo ocurren una vez de la forma en la que ocurrieron, y su interacción produce un ritmo al cual las cosas van manifestándose en el presente y determina subsecuentes interacciones. El ritmo y la polaridad se relacionan mucho, pues todo cambio se produce entre los extremos.

Todo sucede en el momento indicado y perfecto, pues la cadena de “transacciones” es única e irrepetible. Participo como voluntario en la fundación El Arte de Vivir (https://www.artofliving.org/co-es) y uno de los principios que allí difunden es “el momento presente es inevitable”. Esto quiere decir que lo que pasa no tiene forma de cambiarse y es necesario aceptarlo como venga. Aceptar lo incómodo es la otra forma de interpretar lo que nos sucede, las cosas le dejan de pasar a uno y empiezan a pasar para uno. Esto es lo que se conoce como pronoia[2], opuesto de la paranoia[3].

 Hay una diferencia profunda entre pensar que las cosas le pasan a uno y pensar que son para uno. Si las cosas le pasan a uno, se produce una victima o un afortunado, en cualquiera de los casos, el entorno (personas, lugares, sucesos, etc.) tiene la potestad de hacerte sentir de cierta manera. Por otro lado, si las cosas pasan para uno, sólo hay crecimiento y felicidad, ya que todo lo que suceda es un regalo y es aprendizaje. El Universo en su infinito amor sólo ofrece oportunidades para crecer, Dios sólo quiere lo mejor para cada uno. Cuando las cosas pasan para uno, dejamos de responsabilizar a otros por cómo nos sentimos, y nos empoderamos de lo que nos corresponde hacer en el momento presente. Cuando las cosas pasan para uno, se abren las puertas de las oportunidades ya que detrás de cada “para” existe una intención y la intención del Universo es que seamos nuestra mejor versión.

Las “transacciones” son una causa-efecto de infinitos sucesos, es todo el caos y orden del cual se revela la realidad física. Las “transacciones” también están fundamentadas en la intención. La intención es la verdadera motivación para actuar y es el principal medio de comunicación con la Divinidad, pues desde nuestra consciencia y espíritu, es cómo le pedimos a Dios. Dios es todo, es cada manifestación material e inmaterial. Nos relacionamos con Dios en todo momento, realizamos “transacciones” gracias a él y por él, para cumplir nuestros sueños, que en su infinita abundancia está dispuesto a hacerlo realidad. Intenciones de baja energía o negativas reflejan resultados y manifestaciones de la misma naturaleza, pues Dios siendo amor y abundancia, nos da todo lo que pedimos. En el mundo físico, las cosas tienen un proceso más pausado pues la finalidad es el aprendizaje, mientras que en el mundo espiritual todo es posible y existe a la misma vez de forma inmediata.

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El tiempo es un concepto creado por el hombre, que sirve a las leyes de la naturaleza pero que, en estados más elevados de consciencia, en el espíritu, es una ilusión, no existe. En lo espiritual lo único que existe es la inmediatez, es la totalidad, es la Unidad. La naturaleza del ser humano es la multidimensionalidad, pues no sólo existimos como carne y hueso. Como seres multidimensionales somos eternos y poseedores de energía infinita, somos una expresión de Dios “a su imagen y semejanza”. Todo llega en el momento perfecto pues es el momento que precisamente hemos elegido consciente o inconscientemente desde la intención que plasmamos en cada “transacción” que realizamos. Lo que manifestamos muchas veces no es lo que realmente queremos porque tenemos sistemas de creencias o paradigmas que generan contradicciones internas. Cuando un sistema no está en equilibrio, cosas “inesperadas” pasan bajo nuestra responsabilidad.

Lo importante detrás de los sucesos, sean considerados como buenos o malos, es que son un milagro. La vida, la existencia, es un milagro. ¿Qué milagro no es perfecto?


[1] “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”

[2] Pronoia es la creencia de que el mundo y todo lo que sucede, en general, conspiran y trabajan a favor de uno mismo.

[3] Paranoia es un patrón mental que se caracteriza por desconfiar de todo aquello que sucede, siendo uno sujeto de calamidades que van en contra de nuestro crecimiento.

Meditación y el Efecto Maharishi

En el mundo científico existen cientos de estudios que demuestran las bondades y beneficios que la practica de la meditación genera para la vida. Entramos en un estado de relajación y conexión con nuestra esencia espiritual. Las primeras veces que meditamos podemos llegar a sentir ansiedad e incomodidad, pues estamos poniendo nuestro cuerpo y mente en una situación extraña y desconocida. La meditación ha existido en la tierra desde hace miles de años, si no más, pero es un conocimiento que ha permanecido en el esoterismo como un saber oculto. La meditación debería enseñarse desde que somos pequeños, desde que entramos al jardín o al colegio.

Neurocientíficos de la Universidad de California en Los Ángeles, han demostrado que la práctica diaria de la meditación, además de disminuir los niveles de ansiedad, mejorar la concentración y traer descanso reparador y profundo, también transforman la corteza cerebral. El resultado de la meditación en el cerebro es que se crean más conexiones neuronales y se fortalecen las existentes, es decir, se produce una mejora en la plasticidad del órgano más importante del sistema nervioso. En otras palabras, la meditación permite que se genere una nueva forma de comunicación e intercambio de información entre células y partes del cerebro que antes no la tenían.  Uno de los resultados más importantes de este estudio es que entre más tiempo lleve la persona meditando con frecuencia, más conexiones nuevas empiezan a surgir.

Un estudio realizado por el Laboratorio de Desempeño Humano y Salud de la Universidad Carnegie Mellon, encontró que gracias a la meditación, el cerebro logra mejorar la capacidad y calidad del intercambio de información entre neuronas ubicadas en las áreas encargadas del procesamiento del estrés, la tranquilidad y la relajación, y la concentración. Mediante pruebas de sangre pudieron también confirmar que los cambios en la química del cerebro habían contribuido a la reducción de compuestos en la sangre que son indicador directo de la inflamación nociva. La inflamación es una respuesta del sistema inmune cuando el cuerpo ha recibido alguna lesión o infección. En este orden de ideas, los traumatismos físicos o mentales producto del entorno y de nuestras percepciones, desencadenan procesos inflamatorios en el cuerpo. Es decir, nuestros pensamientos también pueden promover la propagación de enfermedades en el cuerpo.

La meditación permite que a nivel personal las cosas funcionen mejor y de una forma más fluida, que nos permite estar en un mejor estado de salud y nuestros pensamientos tienden a direccionarse hacia actividades y respuestas que producen un beneficio más positivo para la persona y su entorno. Definitivamente, si internamente la persona encuentra paz y tranquilidad con mayor frecuencia, esto provoca a su vez que todo a su alrededor sea más armonioso. ¿Por qué? Si contamos con mayor serenidad y claridad mental para tomar decisiones, las cosas que sucedan en el mundo exterior sean positivas o negativas, tendrán una respuesta mucho más consciente de parte de quien vive la experiencia. En otras palabras, el efecto en la mente y el cuerpo de una meditación constante permite que las personas pasen de la reacción a la respuesta.

Una reacción es inmediata, es energía pura y en bruto sin control. Por su parte, una respuesta es una retroalimentación reflexiva y consciente a un estímulo. Si recibimos un estímulo, teniendo una práctica de meditación como hábito, estaremos en la capacidad de decidir si lo percibimos y aceptamos como negativo o positivo, y de qué manera le permitimos impactar nuestra vida. Todo lo que sucede en el mundo y en la mente son como las nubes en el cielo, pasan y cambian constantemente. Nosotros decidimos a cuáles nubes prestarles atención. La meditación es lo que nos permite ver más allá de las nubes, es lo que nos permite percibir el cielo y el espacio que hay más allá de ellas, es aquello que nos hace conscientes de lo que siempre permanece. La meditación no tiene objetivo o meta, simplemente es un estado de relajación y total consciencia de momento presente. No se medita para obtener algo en específico, pues muchas veces si buscamos un resultado concreto, la mente genera resistencia para llegar a ello.

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Como mencionábamos, la meditación no sólo influye en nosotros sino en el entorno. El Efecto Maharishi explica esta influencia. En la década de 1960, el hindú Maharishi Mahesh Yogi – maestro en la meditación – pronosticó que el 1 % de una población practicando la meditación (trascendental) produciría mejoras en la calidad de vida de toda la población. Hacia 1973, el maestro fundó Maharishi University of Management en el estado de Iowa, Estados Unidos con el propósito de verificar su hipótesis.  De acuerdo con los estudios adelantados por esta institución, el primer análisis estadístico fue publicado en 1987, con el objetivo de mostrar como varios grupos de personas practicaron la meditación en 3 ciudades distintas (Washington D.C. (Estados Unidos), Manila (Filipinas) y Delhi (India)).  En promedio, los crímenes violentos se redujeron en 11%.

La meditación nos conecta con aquello que siempre permanece: el Ser

En 1993 se realizó otro experimento en Washington D.C., donde un grupo de cerca de 4,000 participantes practicaron la meditación por una duración aproximada de dos meses.  Para esta prueba, se estructuró una comisión multidisciplinar de revisión y auditoría conformada por 27 personas como sociólogos, criminólogos, policías y funcionarios del gobierno. Los datos para la investigación se recolectaron de forma semanal.  Se observó que, conforme el número de meditadores aumentaba, la tasa de homicidios, violaciones y asaltos se reducía.  El valor de reducción máximo observado en crímenes fue de 23.3% en la última semana, precisamente cuando había un mayor número de participantes. Los resultados de estas y otras investigaciones realizadas por el Instituto pueden ser consultadas en el siguiente enlace: https://research.mum.edu/

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La forma en la que podemos servir a la humanidad no está presente únicamente en lo que podemos hacer en nuestro trabajo o al participar como voluntarios en una fundación, sólo basta con cuidar nuestro mundo interno para que todo en el entorno se vea beneficiado. La mejor y más importante contribución que podemos hacer al mundo es preocuparnos primero por estar en paz y ser felices (la felicidad no es un fin, la felicidad es el camino), pues luego estaremos en la capacidad de dar nuestro mayor esfuerzo por servir a las personas y al planeta. La forma en que la meditación nos transforma energéticamente abre las puertas a que las demás personas y situaciones que nos rodean cooperen en mayor grado a la satisfacción de las necesidades de los demás y de uno. Es más importante estar y sentirse en plenitud que tener cualquier cosa material. 

Los polos opuestos son complementarios

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Todo en este mundo tiene su contrario o antagónico: calor y frío, amor y odio, alto y bajo, alegría y tristeza. ¿Pero qué podría ser el absoluto calor o frío, o lo más alto o bajo? Es una cuestión de percepción e ilusión al mismo tiempo, pues nuestra mente no es capaz de concebir estos extremos. De igual forma, el Universo mismo en su infinita creación, evidencia que cualquier extremo que pensemos puede ser superado. La ley de la polaridad nos revela una verdad muy poderosa: los opuestos pueden transformarse o transmutarse hacia el polo que se desee.

El amor y el odio hacen parte de una misma escala o categoría, que puede ir de menos amor a más amor, o más odio a menos odio, todo depende de cómo elegimos verlo. Esto significa que aquello que aparente ser odio puede ser transmutado en amor. La transmutación hace referencia a la alquimia, que consiste en convertir un elemento químico en otro (comúnmente, transformar el plomo u otro metal en oro). Sin embargo, la alquimia, la ciencia de la transmutación, no sólo aplica para los elementos materiales tangibles, también aplica para el mundo sutil de las emociones y pensamientos. Camina suficiente tiempo hacia el norte y pronto te estarás dirigiendo hacia el sur.

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Algo característico de los polos es que uno representa el lado positivo y otro el negativo. Nuestra mente nos otorga la posibilidad y capacidad de elegir en que polo nos queremos ubicar. Tener una actitud positiva o negativa ante la vida es una decisión que se toma en el momento presente, es decir, no asociarla a que suceda algo específico a futuro. En otras palabras, tener pensamientos y emociones positivas o negativas son una decisión que podemos tomar de manera consciente en el Ahora.

Otra particularidad de los polos es que se complementan. ¿Cómo podríamos saber que es el calor sin que exista el frío? ¿Cómo podríamos saber que es el amor sin el odio? Esto significa que nuestra permanencia en los polos ya sea por medio de ideas, emociones o pensamientos, son cambiantes. ¿Pero qué significa el cambio? Que nada permanece. Sé que suena obvio, pero a la vez tiene un mensaje muy profundo. Si en el momento actual las cosas no están saliendo como nos imaginamos o como queremos, no significa que en otro instante no vayan a ser una realidad. Si en el momento actual no nos sentimos bien, no significa que vaya a ser así para siempre. Todo en la vida fluye de lo positivo a lo negativo y de lo negativo a lo positivo, luego lo realmente importante es aprender a aceptar el momento presente.  

Camina suficiente tiempo hacia el norte y pronto te estarás dirigiendo hacia el sur

La polaridad es una de las formas que tiene el Universo o Dios de comunicarnos algo importante, de señalarnos una enseñanza, de aprender y crecer. La polaridad tiene inmersa en ella un ritmo, una velocidad bajo la cual van sucediendo los cambios. Este es otro elemento del cual debemos ser conscientes, pues muchas veces el proceso de transmutación que podemos hacer mental y energéticamente tiene su ritmo al cual se manifiesta en el mundo físico en el que vivimos. Recordemos que todo en el mundo se manifiesta y existe gracias a energías sutiles (i.e. Dios o el Creador) que opera desde elevados estados de consciencia, espíritu y energía, para finalmente hacerse presentes en lo tangible.

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El proceso de transmutación mental, es decir, transformar algo de positivo en negativo o en el sentido contrario, se hace presente en el mundo intangible o sutil.  Sólo a través de este proceso podemos transformar el mundo exterior. Si vemos a nuestro alrededor, todo lo que existe, todo lo que el ser humano ha construido, ha provenido de las ideas, un elemento intangible, pero de infinito poder. Un avión fue en algún momento una idea en la mente, que con el pasar del tiempo, se fue haciendo visible y tangible en el mundo material. De igual forma, todo aquello que queremos manifestar en nuestra vida, todos los cambios personales que queremos hacer una realidad toman tiempo, sólo hay que ser pacientes para que el proceso de transmutación mental tenga la suficiente masa crítica y suceda.

La gratitud es riqueza

¿Cuántas veces al día agradecemos por lo que tenemos? En general, tenemos la costumbre de dar por hechas muchas cosas, como tener una casa, un plato de comida, ropa que vestir, amigos, familia, un empleo, etc., se ha vuelto parte de la rutina de todos los días. Nos levantamos con los hábitos de siempre pero no nos detenemos a pensar que muchas personas no tuvieron la oportunidad de despertar, por ejemplo. Es obvio que no quisiéramos acostarnos a dormir y descansar pensando en que probablemente no vayamos a despertar, ese no es el punto. Mientras dormimos pudieron haber sucedido infinidad de cosas que no pasaron, esto es tan milagroso y mágico como haber nacido. Todos los días nacemos nuevamente.

La gratitud es un hábito. Agradecer por lo que tenemos nos permite ser felices en el momento presente, pues somos capaces de reconocer al Universo la infinidad de cosas que nos ha dado, tanto lo bueno como lo malo. Lo bueno y lo malo son únicamente eventos o sucesos que ocurren en nuestra vida y que nos han traído al momento que vivimos en el presente. Todo lo que tenemos ahora es gracias a las cosas “malas” que nos sucedieron en el pasado y que en su momento clasificamos como tal. Si todo lo que tenemos en el presente fue gracias a eso “malo” que ocurrió, pues realmente no era malo, era un paso más en el proceso de aprendizaje que es la vida. Los sucesos que clasificamos como buenos no necesitan ningún argumento, pues las emociones y sentimientos del momento nos recuerdan que no es algo por lo que debamos sentir arrepentimiento o tristeza.

La gratitud nos permite acceder a la felicidad en el momento presente. Cuando agradecemos somos capaces de restar valor e importancia a todo aquello que no esta “funcionando” en el momento presente. Cuando sientan que hay muchos “problemas” ocurriendo al mismo tiempo, hagan el ejercicio de agradecer por todo aquello que tienen y observarán el efecto que tiene sobre los “problemas”: de repente todos los muros se convierten en terreno difícil más no imposible de atravesar. Cuando se agradece se reconoce la abundancia y prosperidad que hay en nuestras vidas, pues el sufrimiento de unos puede ser la tranquilidad para otros, todo es cuestión de percepción. La abundancia y la prosperidad son la capacidad de reconocer que no nos hace falta nada y que todo aquello que aún no se ha manifestado en nuestras vidas, eventualmente llegará.

La gratitud, más que una actividad, es un estado de consciencia

Agradecer constantemente nos motiva y nos permite ver el propósito superior de nuestras vidas, pues al ver que tenemos tantas cosas “solucionadas” nos da la fuerza para enfocarnos en lo que requiere de más atención y trabajo. Dar las gracias a la Divinidad antes de dormir y al despertar es la mejor manera de entrar en comunión con eso que mantiene el mundo y el universo como lo conocemos, es reconocer todo lo que ha manifestado la Inteligencia Suprema o Dios en nuestras vidas. Hacer este ejercicio todos los días nos permite observar que existen miles de cosas por las cuales podemos agradecer, desde tener un par de zapatos hasta la capacidad de poder mover el cuerpo como queramos. La gratitud, más que una actividad, es un estado de consciencia pues nos hace percibir de forma concreta todos los elementos que componen nuestra existencia.

¿Cómo expresamos la gratitud? ¿cómo agradecemos? Dar las gracias a Dios o al Universo no es simplemente hacer un listado sino sentir físicamente la gratitud. Es un proceso que va de llevar el pensamiento de agradecimiento a la emoción o estado de ánimo que conlleva el tener algo. No podemos dar gracias por tener una familia sin que inevitablemente el cuerpo se llene de una emoción profunda e intensa por el significado que tienen nuestros seres queridos.

No podemos dar gracias por tener un plato de comida, tres veces o más al día, sin reconocer lo que significa estar bien alimentado para todas las actividades que realizamos durante un día. No podemos dar gracias por un trabajo o un estilo de vida sin entender la importancia que tiene servir a los demás y perseguir un propósito superior. Si las cosas por las que agradecemos no hacen parte de nuestra felicidad, entonces realmente no deberíamos aceptarlas más en nuestra vida. Si hay algo que nos aleja de la gratitud, lo mejor es dejar que aquello siga su camino. ¿Quién no quiere sentir la felicidad en el momento presente?  

La expresión de la gratitud en nuestra mente, nuestro cuerpo y en nuestro espíritu es un comunicado que enviamos al Universo indicando que reconocemos y valoramos lo que ha llegado a nuestras vidas, y por ello, estamos en la capacidad de recibir más. Ser agradecidos y valorar significa que podemos hacer más con lo que tenemos, ya que lo que sea que valoremos, lo podemos usar en diferentes formas para servir y generar más beneficios de los esperados. Ser agradecidos es aceptar el momento y situación presente. El agradecimiento constante nos permite identificar la infinidad de formas en que el Universo está constantemente contribuyendo a nuestras vidas, es decir, logramos ver la abundancia y prosperidad en todo lo que sucede para cada uno.

Todo lo que existe es Movimiento

A nivel subatómico todo se encuentra en movimiento. Si analizamos el comportamiento de un átomo, siempre tiene electrones girando alrededor del núcleo a diferentes distancias, dependiendo del nivel energético que contengan. El movimiento de un átomo es perpetuo e infinito, nunca se detiene, de lo contrario nuestra realidad sería muy distinta e incomprensible. Todo lo que podemos llegar a percibir se mueve, cada elemento tiene diferentes ritmos y velocidades para expresar su movimiento. A simple vista, una planta pareciera no moverse, pero lo hace. Se mueve para buscar los rayos del sol, se mueve para crecer, se puede para agrandar sus raíces. Una semilla viene con una información ya almacenada que le permite convertirse en un árbol, una flor o un fruto. Nada exterior le emite una orden a la semilla para que se convierta en un árbol de manzanas, simplemente sucede.

Todo lo que existe tiene una inteligencia pues cumple un propósito, tiene una serie de características que lo hace indispensable para todo lo demás, desde algo que podríamos pensar como insignificante (i.e. una roca) hasta algo majestuoso y complejo (i.e. el océano). Esta inteligencia es consciente de la existencia de cada partícula, molécula y objeto en el Universo pues todo se encuentra infinitamente conectado en un continuo de causa y efecto, sin comienzo ni final. Veamos la lluvia.

El proceso por el cual la lluvia se forma es complejo pero perfecto. Para que se de cada paso del proceso, deben cumplirse ciertas condiciones de temperatura en la atmósfera, presión y disponibilidad de agua. Si quitásemos una de estas variables, el proceso no podría darse. De igual forma, para que la temperatura, la presión y disponibilidad de agua sean una realidad existen cientos de miles de elementos que las hacen posibles a su vez. Todo es una causa y efecto, acción y reacción.

El funcionamiento del mundo físico implica infinitas interacciones a nivel subatómico o cuántico de partículas que se comunican unas con otras. ¿Qué es eso que hace posible esa comunicación y entendimiento? ¿Qué hace que todo coopere? El 99.99999% del vacío absoluto que comprende un átomo es un campo gigante de información, es un campo interminable de inteligencia y conocimiento. Todo lo que observamos y experimentamos del mundo físico funciona, manifiesta su movimiento o acción, pues esa es su naturaleza mas no hemos comprendido la razón por la cuál tienen la naturaleza que tienen.

La existencia de Dios, del Universo, de la Divinidad o de la Inteligencia Suprema es evidente ante nuestros sentidos, pues todo lo que nos rodea está impregnado con su esencia. Todo tiene un comportamiento que podemos describir con palabras o experimentar, pero no logramos entender la razón de su existencia. La verdad es que el Creador no necesita que validemos su existencia por medio del entendimiento de un fenómeno (i.e. leyes de la termodinámica) pues Él mismo valida su realidad en la inteligencia que permite que todo sea como es.  Esta inteligencia es la que nos ha traído a la vida y la que nos ha permitido experimentar infinitas sensaciones y pensamientos. Todo lo que alguna vez a sucedido en nuestra vida ha sido por causa de la Inteligencia Suprema que gobierna todo en la existencia. ¿Quieres tener absoluto control de tu vida? ¿Quieres que todo lo que planeas se haga realidad tal y como lo pensaste? No es posible.

Lo único posible es el plan o acontecimiento de eventos que la Divinidad destina para cada uno de nosotros. Somos un observador del perpetuo movimiento, cambio o transformación que experimentamos en el mundo físico. No existen cosas buenas o malas, sólo cosas, pues Dios no es sólo positivo y nada negativo, es ambos extremos. Los extremos son conceptos que tenemos en el imaginario, pero no son reales, son una ilusión, al igual que la sensación de control que tenemos de nuestras vidas. Muchos comprenden esto y lo dicen frecuentemente: “todo pasa por algo”. Pero si todo pasa por algo ¿Porqué luchar clasificando algo entre bueno o malo, negativo o positivo? Todo lo que acontece es el infinito movimiento o efecto creador de Dios.

Existen dos cosas que puedes hacer, por un lado, disfrutar o no de la experiencia humana, lo quieras o no, estas vivo y eres consciente de tu existencia. Como mencionaba antes, diferentes cosas van a suceder en el transcurso de la vida, aprender es inevitable. Por otro lado, puedes luchar por controlar todo lo que pasa o buscar ser el mejor instrumento para la Divinidad. Buscar ser el mejor instrumento para el plan del Creador es ser nuestra mejor versión, es honrar los dones, la abundancia y prosperidad que cada uno de nosotros tiene. Buscar ser nuestra mejor versión nos abre los ojos para comprender el propósito de vida, pues cuando actuamos desde el corazón nos comunicamos con la Inteligencia Suprema en aceptar lo que somos y lo que tenemos. Todo es perpetua vibración que transforma.

La Autosugestión – Ley de Atracción

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Los pensamientos son predictores del futuro. Aquello a lo que damos suficiente atención por un espacio prolongado de tiempo tiene un efecto acumulativo que impacta directamente sobre la actitud que tenemos. Puede ser cualquier cosa, las relaciones que tenemos en el trabajo, el gusto que desarrollamos por lo que hacemos, los hobbies, etc.

En psicología existe un término denominado el “Efecto Pigmalión”, que es el efecto o nivel de influencia que una persona puede tener sobre otra en cuanto a su forma de pensar y actuar. Esto, basado en un conjunto de creencias que dirigen la atención sobre aquella evidencia que refuerce lo que se considera cierto. En otras palabras, si un jefe cree que tiene un empleado que no rinde lo suficiente y que los productos de su trabajo son mediocres, el jefe buscará subconscientemente generar las situaciones adecuadas y concentrarse en algunos detalles, que harán que la profecía se cumpla, en este caso, asignará tareas “imposibles” o ambiguas para que el empleado falle con una probabilidad del 100% (dará mayor importancia a los detalles que concuerdan con el sistema de creencias).

En anteriores publicaciones se habló de la mente consciente y la mente subconsciente. La mente consciente caracterizada por la lógica y la razón, encargada de la toma de decisiones teniendo en cuenta una evidencia sobre anteriores experiencias. Es decir, es la que guía qué hacemos y cómo lo hacemos. Por otro lado, tenemos a la mente subconsciente, que es el lugar donde están cimentadas todas las redes neuronales[1] que hacen que el comportamiento de un ser humano fluya de forma automática. Por ejemplo, lavarnos los dientes no requiere de un esfuerzo mental pues es una acción que sucede de forma automática, gracias a que ya existe una red neuronal encargada de ejecutar la acción pues es un comportamiento que se repite todos los días.

La mente subconsciente guarda todo el sistema operativo encargado de interpretar el mundo y de cómo nos comportamos en él. Existen unos sistemas más complejos que otros, en el caso de lavarse los dientes, no se requiere un esfuerzo mental considerable para pasar a la acción, como si lo puede requerir escalar una montaña sin equipo de alpinismo (i.e. Free Solo). Los sistemas operativos entran en funcionamiento dependiendo de lo que queramos hacer, muchas veces se requiere el funcionamiento de múltiples sistemas de forma simultánea. 

Lo importante de los sistemas de creencias es que cada uno comprende a su vez un conjunto de emociones que alteran los estados de ánimo, las actitudes y la intención que ponemos detrás de cada decisión, sea positiva o negativa. En las emociones se esconde un secreto muy poderoso para manifestar lo que soñamos.  

Las emociones son energía, y como energía, se caracterizan por tener una frecuencia y vibración que se revelan en el cuerpo y en la mente. El ser humano es entre un 70% y 90% agua, dependiendo de la edad biológica que tengamos, y las vibraciones ciertamente transforman nuestra composición a nivel molecular. Si ponemos un vaso con agua cerca de un parlante con música a todo volumen, se podrá ver como se presenta una perturbación en el agua en forma de ondas. Existe un experimento llevado a cabo por Masaru Emoto, autor y médico alternativo japones, que consiste en disponer agua en varios recipientes y exponerlos a distintas palabras, dibujos o música por un determinado tiempo. Luego, tomaba cada muestra de agua y la congelaba, para posteriormente examinar la estructura de los cristales por medio de fotografías microscópicas.

Como podemos observar, el resultado del experimento es que realmente las ideas tienen un mensaje (energético) oculto e imperceptible para los sentidos. Mensajes positivos generan estructuras hermosas e impactantes a la vez, pues encierran una complejidad difícil de describir. De forma contraria, mensajes negativos no generan realmente ninguna estructura definida y su composición es poco llamativa. En el ser humano sucede algo parecido con todo lo que nos influencia de alguna manera. Retomemos el concepto del “Efecto Pigmalión”. Como mencionábamos, es como las creencias de una persona pueden afectar el comportamiento de otra. ¿Y si aplicamos este concepto a la mente consciente y subconsciente? En otras palabras, aplicarlo al cuerpo físico y al espíritu.

Ciertamente ambos son caras de la misma moneda, sólo son estados de consciencia distintos. Desde un estado de consciencia superior (mente subconsciente) se pueden modificar o transformar sistemas operativos profundos que lleven a que el cuerpo y la mente se comporten de otra forma. Realmente es el propósito del sistema de creencias o paradigmas en sí. La idea de la energía nuclear no es buena ni mala, sólo es y existe. La profundidad surge cuando damos a un propósito a ésta, que puede ser, dar energía a una ciudad o destruirla, por un lado, una persona puede creer que es la mejor idea del mundo como otra puede pensar que es una idea que ha degradado a la humanidad.

Lo que el ser superior crea de cómo funcionan las cosas, es como realmente el ser material las experimentará y su comportamiento siempre girará entorno a determinadas condiciones o verdades. Todos tenemos distintas cosas en el mundo exterior que llaman nuestra atención y es en lo que más nos enfocamos. Hay personas que consideran el clima como parte importante de su estado de ánimo y nivel de energía, otras sólo experimentan algo que hay que aceptar pues no podemos cambiar si hace sol o llueve. Hay personas que prestan más atención a los detalles que al panorama general. Hay personas que ven casualidades o suerte, como hay otras que ven la sincronicidad[2] en cada momento. Lo que creemos define la naturaleza de lo que experimentamos y cómo lo experimentamos.

El cerebro cuenta con una propiedad increíble llamada neuroplasticidad o platicidad cerebral. Esta propiedad define la capacidad que tiene el cerebro de cambiar, transformarse o adaptarse como resultado de una conducta o experiencia. La ciencia ha comprobado que el cerebro nunca termina de crear redes neuronales (conexiones entre neuronas), es decir, nunca para de aprender e integrar nuevos elementos a su funcionamiento, generando así, nuevos recuerdos. Cuando nos lavamos los dientes, el cerebro accede a esta red neuronal constantemente usada (memoria o recuerdo) y ejecuta la acción de manera automática. Realmente las redes neuronales son el equivalente a las memorias o recuerdos, que dependiendo de la frecuencia con que se usen, esta se va fortaleciendo aún más. Existe redes neuronales que se crean por nuevas experiencias, pero al no modificar nuestro comportamiento, mueren (olvidamos).

Pensar, sentir y actuar positivamente es un hábito, cómo también lo es enfocarse en el polo opuesto. Es una decisión consciente de querer transformar nuestras vidas y lo que sucede en ellas, sólo tenemos que empezar por volver ese pensamiento positivo un hábito. Ese pensamiento positivo es la causa que tendrá efecto en todos los aspectos de nuestra vida y a medida que se refuerce su permanencia (redes neuronales y memoria), automáticamente se transformarán las emociones, el cuerpo y nuestra experiencia en el mundo.


[1] La sincronicidad es la convergencia (que coinciden) entre sucesos interiores y exteriores de un modo difícil de explicar pero que tiene sentido para la persona que experimenta. En otras palabras, es la conexión entre el mundo exterior o lo que sucede y el ser humano o quien experiencia.


[2] Una red neuronal consiste en un conjunto de neuronas organizadas en patrones concretos encargados de transportar información de un punto X a un punto Y. Esta información no es más que un conjunto de instrucciones que deben ejecutarse para que una acción tome lugar. Las redes neuronales pueden llegar a tener diferentes niveles de complejidad, puesto que hay acciones que, por su repetición y sencillez, requieren un bajo nivel de concentración. 

Como es arriba, es abajo – Ley de Atracción

El principio de Correspondencia es uno de los Siete Principios del Hermetismo, el cual muestra que todo es un reflejo pues todo hace parte de un mismo conjunto indivisible. Esto sucede todo el tiempo. Cuando nos levantamos alegres, con energía y actitud positiva, todo lo que vemos en el mundo nos alimenta esta sensación. Si estamos de buena actitud, por más de que puedan presentarse dificultades u obstáculos, tenemos una disposición diferente para afrontarlos y darles solución de una forma más acertada. Nuestro bienestar interno se refleja en un mundo exterior que coopera con nuestras expectativas.

Por otro lado, si iniciamos el día con una actitud negativa y somos pesimistas, cualquier cosa que experimentemos del mundo va a generar en nosotros una retroalimentación poco constructiva: los problemas de repente no tienen solución, cualquier cosa nos molesta (hasta el clima) y damos más relevancia a las cosas que no funcionan que a las cosas que sí.

Como es arriba, es abajo, como es abajo es arriba. Como es adentro es afuera, como es afuera, es adentro. La cultura egipcia ilustra este concepto excepcionalmente, pues las tres Grandes Pirámides de Guiza (Keops, Kefrén y Micerino) se encuentra alineadas con el Cinturón de Orión, también conocidas como las Tres Marías o los Tres Reyes Magos. Esta constelación es muy importante para los egipcios, pues se asocia con el Dios Osiris, deidad que representa el renacimiento y la vida después de la muerte.

Aquello que consideramos como cierto en nuestra realidad espiritual se hace cierto en la manifestación física de la materia

La Correspondencia nos muestra una idea maravillosa, pues determina que el mundo interior (nuestro espíritu) es donde se manifiestan todas las cosas que luego podemos ver materializadas en el mundo físico. Este tema también lo hemos tratado en anteriores artículos, donde hablamos de la correlación que existe entre la materia visible en el universo (5%) y de la materia y energía oscura (95%), con el funcionamiento de la mente consciente (5%) con la mente subconsciente (95%). Se podría afirmar que todo realmente es un reflejo, pues la forma en la que concebimos algo en la mente es igual a como la experimentamos. Es un reflejo de lo sutil a lo material.

Hisilicon Balong

Este principio nos evidencia nuevamente la capacidad de creación que tiene el ser humano, como persona y como ser multidimensional (eterno). La Ley del Universo es determinante. Aquello que consideramos como cierto en nuestra realidad espiritual se hace cierto en la manifestación física de la materia, a lo cual comúnmente se ha denominado Ley de Atracción. Pero la Ley de Atracción ha tenido un vacío en la forma como se ha divulgado, pues no es únicamente pensar en algo para que ello suceda. En este sentido es importante comprender que somos energía pura y toda energía se compone de una frecuencia o estado de vibración (otro de los Siete Principios).

Todo en el Universo emite una frecuencia. Imaginemos por un momento que el ser humano es como un radio, y como todo radio, puede sintonizar emisoras donde podemos escuchar música, noticias, publicidad, etc. Para que un radio realmente pueda transmitir un mensaje se debe sintonizar una emisora a cierta frecuencia por un determinado tiempo. Si constantemente se cambia de emisora, no existirá coherencia alguna en el mensaje que se quiere transmitir.  Si no hay coherencia en el mensaje, difícilmente se logre el objetivo que se busca alcanzar con esta información. Lo mismo sucede cuando queremos atraer y manifestar algo en nuestras vidas. Existen tantas fuentes de distracción en el mundo que muchas veces interfieren con el logro de nuestras metas y la manifestación de nuestros sueños. Queremos algo, pero la mirada no está fija en el propósito.

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El Universo, Dios o la Divinidad, es tan bondadosa y nos demuestra amor en todo momento al darnos lo que siempre pedimos, el problema es que no sabemos qué pedimos y por ello lo que queremos nunca llega. Estamos operando bajo un piloto automático en el cual existe mucha disonancia cognitiva[1]. Es como cuando una persona quiere dejar de fumar porque sabe que es malo para la salud, pero continúa comprando las cajetillas de cigarrillos donde hay imágenes que muestran parte de los efectos de fumar tabaco. También puede suceder cuando una persona quiere mejorar su apariencia física, pero sigue alimentándose con comidas rápidas. Ejemplos de esto hay miles. Ese 95% de nuestra mente y de lo que se compone el Universo, esa energía sutil, es la que permite que la Ley de Atracción suceda.

«Si lo que quieres es encontrar los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración»

Nikola Tesla

El obstáculo no radica en lo que pedimos sino en cómo lo pedimos. La comunicación que entablemos con la Energía Creadora debe ser consistente (ideas y acciones) y constante (no intermitencia o distracción). La frecuencia que se sintonice puede ser de cualidades negativas o positivas, y todo depende de quien sintoniza la emisora. Nikola Tesla afirmaba “Si lo que quieres es encontrar los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración”. Nuestros pensamientos y acciones tienen una frecuencia y vibración, y el principio de Correspondencia nos permite entender que toda frecuencia y vibración interna (espíritu) tiene su par en el mundo físico. El principio tiene acción inmediata, luego no tenemos porque esperar a que un listado de requisitos se dé para sentirnos como queremos. En el presente tenemos el poder de elegir como sentirnos y de definir qué estado de ánimo queremos tener, luego realmente somos libres de sentirnos como aquello que queremos a futuro, en el presente.


[1] En Psicología la disonancia cognitiva se conoce como la incoherencia que se percibe cuando se tienen dos ideas contradictorias o incompatibles, o cuando nuestras creencias no están en armonía con lo que hacemos, es decir, lo que pensamos es diferente de lo que hacemos.

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