Cruzar el océano

En esta ocasión, comentaremos un video titulado “Cruzar el Océano” del maestro espiritual de la India, Sri Sri Ravi Shankar (abreviado, Guruji o Gurudev). Este video hace parte de una serie de comentarios grabados que Gurudev hace sobre el texto hinduista llamado Bhakti sutras de Narada. Narada es el sabio que comparte los sutras o aforismos[1] en torno al amor incondicional e infinito, a eso que permea y mantiene todo en la existencia.

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Gurudev inicia el video mencionando que para la mente no es posible contener la felicidad o la desdicha de ninguna forma, pues siempre quiere compartirla con el mundo, siempre busca una forma de expresarse. Si somos observadores, sucede que las cosas que más nos afectan negativamente o que nos producen desdicha son las que más compartimos con los demás. De hecho, uno de los patrones de la mente es aferrarse a lo negativo. ¿Te has dado cuenta que, si en un día pasaron muchas cosas buenas y solo una mala, la mala es la que más compartes? Observa este patrón, y busca compartir más cosas que eleven la energía y construyan sobre lo positivo. Además, no solo compartimos las cosas negativas, sino que también las compartimos con personas que poco o nada pueden hacer para arreglar una situación. Muchas veces son situaciones que ya quedaron en el pasado y nosotros, debido a ese patrón de la mente, las revivimos durante todo el día.

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Uno de los mecanismos que recomienda Gurudev para soltar el apego por las cosas negativas es tener una buena compañía. La buena compañía te ayuda a liberarte del problema pues te apoyan incondicionalmente, y en esa construcción mutua, crece el amor en el corazón y no hay nada que el amor no pueda transformar. Es importante aclarar que no significa que haya personas buenas o malas en el mundo, todos somos buenos, todos somos amor. La gente no es mala, solo tienen tendencias y hábitos de los cuales desconocen la totalidad de sus consecuencias. Personas que te lleven a la distracción y la competencia de quien tiene o puede más, no son una compañía que te eleve. Si hay apego hacia las personas que no nos elevan, nuestro estado de la mente se empieza a asemejar a los de nuestra compañía y esto implica agregar más equipaje o peso en la vida. Si tenemos más equipaje del que podemos manejar, se genera una mala interpretación de las situaciones y se pierden las capacidades del intelecto.

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Gurudev dice que la compañía que no te eleva te hace olvidar el propósito de la vida, ya que siempre vas a estar yendo de distracción a distracción, apenas sobreviviendo. Distracción es pensar que el dinero es todo en la vida, y aunque es muy importante, no es lógico gastarte la vida acumulando riqueza para luego enfermar y gastarla toda para recuperar la salud. En Sánscrito, la buena compañía se dice “Sangha”, todos caminando juntos en el sendero espiritual. En Sangha los problemas se liberan porque la sabiduría siempre te permitirá ver más allá de aquello que te aqueja y entrar nuevamente en armonía, te permite ver la belleza de la vida. Las personas están más acostumbradas a compartir lo negativo pues encuentran cierto nivel de comprensión y empatía, pero no somos capaces de enfrentar eso que nos duele, así que termina siendo más fácil permanecer en la zona de confort que refutar la negatividad. En El Kybalion, uno de los Siete Principios del Hermetismo es la Polaridad, entendida como una ilusión de la mente que lleva a la comparación entre diferentes momentos que pueden ser consideradas como extremos, aunque no sea posible identificar el extremo mismo. Los extremos son una ilusión de la mente que se hace cierta en tanto se considere como una verdad para uno mismo.

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Buda decía que todo es vacío y que hay que ver más allá de los sentidos (que están vacíos) por ser una ilusión. El entendimiento y la sabiduría para interiorizar este profundo conocimiento solo puede lograrse en compañía de iluminados de forma que llegue más luz a nuestras vidas –la luz es el conocimiento. La cercanía con la sabiduría nos permite observar que todo tiene una identidad relativa, relativa a quien experimenta. Tu peso en la tierra es diferente al que puedes tener en la luna o en el espacio. Todo aquello que podamos medir es una ilusión, no es real, pues todo es vacío –los átomos son 99.9% vacío. Nada es absoluto, todo es la percepción y su naturaleza es que puede cambiar en cualquier momento. Todo aquello que nos rodea está cambiando, pero lo único que no cambia es el amor divino que mantiene todo en la existencia – el amor es el océano de la existencia.

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Gurudev hace una comparación entre el ser humano y los loros, que es muy acertada. Dice que, así como los loros aprenden palabras por imitar a quienes lo acompañan, los seres humanos también nos empezamos a parecer a nuestras compañías. En otras palabras, el lenguaje, nuestra forma de interactuar en el mundo, se construye a partir de las relaciones que mantenemos. El lenguaje es el medio por el cual se expresa el ego, que muchas veces se encierra en pequeñas y acotadas ideas que provienen de una sola fuente de información. Cuando cerramos nuestra mente somos más conscientes de las aparentes diferencias en el mundo y todo esto nos esclaviza, pues vivimos de la comparación y la competencia con los demás. El ego que no nos aporta, las compañías tóxicas, las preocupaciones de dinero, el trabajo que no nos gusta, se disipan actuando desde el amor y observando la magia de las cosas simples de la vida. El simple acto de agradecer es despertar el amor por el milagro de la existencia misma, el resto es una ilusión.

Estas demasiado preocupado por lo que ya sucedió y por lo que sucederá. Hay un dicho que dice: Ayer es historia, mañana es un misterio, pero el hoy es un regalo. Por eso se llama Presente.

Oogway, Kung Fu Panda


[1] Frase breve que se propone como regla o verdad de un arte o ciencia.

El estado de Supervivencia y el estado de Creación

En esta ocasión continuaremos mostrando y analizando el estudio de Joe Dispenza (más información: La Meditación, El Futuro es Ahora, Transforma con el Pensamiento) sobre la mente y cómo podemos empezar a entender su funcionamiento para que realmente trabaje para nosotros y no en nuestra contra. El estudio del doctor Dispenza lleva la atención sobre el estrés, siendo esto un fenómeno que ocurre en el cuerpo y en la mente bajo situaciones altamente demandantes, que requieren de un mayor compromiso y concentración. El estrés también puede surgir en situaciones donde percibimos cierta amenaza o riesgo de daño, en espacio donde la percepción de peligro es lo único en nuestros cinco sentidos.

El cortisol limita y cambia el funcionamiento de la totalidad de los procesos y sistemas en nuestro organismo (i.e. sistema inmunológico, sistema gastrointestinal, sistema cardiovascular, cerebro, piel, etc.), reasignando prioridades y generando respuestas físicas. Al final, todo esto conlleva a que la mente y el cuerpo salgan de un estadio de balance o equilibrio, quedan fuera de su homeostasis o autorregulación. Es la percepción de peligro, cualquiera que sea (físico, químico, emocional), que hace que en nuestro cuerpo se eleve la energía y todos nuestros sentidos se afinen para adaptarnos lo mejor posible al entorno.

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Hay que hacer una claridad, y es que el estrés es una respuesta que se produce a lo largo de toda la naturaleza. Los animales pueden tolerar altos niveles de estrés por un periodo corto de tiempo en sus organismos. Por ejemplo, es natural que, si un ciervo está tomando agua en un estanque y de repente sale un tigre entre los árboles, éste empiece a correr. Pronto, todo su organismo deja de enfocarse en la sed y lleva toda su energía a las extremidades que le permitan correr con mayor velocidad y alejarse de un destino fatal. El ciervo ha cambiado el funcionamiento de su cuerpo en respuesta al entorno, y en la medida en que se haya alejado del peligro, sus sistemas vuelven a la normalidad y nuevamente sentirá la sensación de sed. El cuerpo, al estar expuesto ante grandes cantidades de cortisol entra en un estado de intoxicación y luego la respuesta natural es regenerarse para evitar que esta hormona produzca mayores desequilibrios en el organismo.

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El ser humano está expuesto a largos periodos de estrés, lo cual genera un ambiente propicio para que surjan enfermedades en el cuerpo. Si el cuerpo está enfocado en lidiar con el estrés, no tendrá fuerzas y energía para estimular el crecimiento, sanación y recuperación. Existen dos sistemas nerviosos en el cuerpo: central y periférico. El sistema nervioso central (SNC) coordina todas las funciones del cuerpo y se compone del cerebro y de la medula espinal, y el sistema nervioso periférico (SNP) se encarga de transmitir información (sensorial) del cerebro y médula espinal al resto del cuerpo, compuesto de todos los nervios aparte del SNC. Este sistema se compone a su vez de dos funciones, el sistema nervioso simpatético (SNs) y el sistema nervioso parasimpatético (SNp). El SNs es el sistema de emergencia que se activa cuando estamos bajo situación de estrés y el SNp es el sistema de la relajación y regeneración del metabolismo.

En esta medida, si el SNs tiene más protagonismo que el SNp, estamos enfermando más rápido de lo que nos podemos sanar. El cuerpo se vuelve adicto al estrés, a trabajar bajo el efecto de químicos que en exceso son nocivos para la salud y esto a su vez se encuentra reflejado en la estructura de nuestro cerebro, en cómo las neuronas interactúan entre ellas. El estrés es un hábito porque en la mente también lo es. Corremos constantemente entre el pasado y el futuro, nos quedamos estancados en problemas menores o insignificantes. Cuando la mente trabaja más con pensamientos desagradables que agradables, es cuando surge el estrés. Todo esto mantiene el cuerpo en un mar de adrenalina que nos hace estar alertas ante el peligro (i.e. a la defensiva), tensionando los músculos y cambiando nuestra postura de forma que podamos estar preparados para reaccionar – no responder.

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Los pensamientos nos pueden enfermar. Si el organismo no tiene las condiciones para regenerarse, significa que el sistema inmune no está generando las defensas necesarias para proteger. El doctor Dispenza realizó un estudio en el cual participaron 117 personas sobre las cuales se hizo un estudio de niveles de cortisol (hormona del estrés) y la inmunoglobulina A (IgA), uno de los principales anticuerpos en el organismo (antibacteriano y antiviral). Estas personas tuvieron un acompañamiento con meditaciones guiadas en las cuales el objetivo principal fue cambiar emociones de odio y rencor por amor. Al finalizar el estudio, observaron que el cortisol en el organismo había bajado en promedio un 16% y la inmunoglobulina A (IgA) había aumentado en 50%. La conclusión del estudio es que una emoción elevada, de alta vibración, puede reparar el sistema inmune.

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Bajo el estrés, el campo electromagnético del ser humano se reduce o se encoge pues debe enfocar la energía en lidiar con el mundo físico, tridimensional. Cuando tenemos más presencia en el mundo físico jugamos bajo las reglas del tiempo y espacio limitado (i.e. ilusión de separación). Desde un punto de vista cuántico, los átomos son partícula y onda al mismo tiempo (i.e. tienen el potencial de ser una u otra), y elevando este concepto al ser humano, se vuelve menos energía y más materia bajo estrés. Como hemos mencionado, el estrés clarifica los cinco sentidos de forma que podamos estar más alerta de la materia que nos rodea, y como dice el doctor Dispenza, cuando estamos enfocados en la materia experimentamos el fenómeno de la separación (i.e. espacio de la materia). Si nuestro cuerpo está en estado de emergencia no es posible crear, aprender y amar al 100%. Nuestra atención está viajando de objeto, a situación, a persona, a problema, etc., esto se traduce en un cerebro incoherente e inconsistente que sobre-analiza toda la información con el fin de prepararse para el peor escenario posible (recordemos que en estado de emergencia buscamos mitigar la peor opción).

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El estrés produce una montaña rusa de emociones ya que encontramos muchas reacciones y pocas respuestas. Si las reacciones emocionales no se controlan pueden, con el tiempo, convertirse en estados de ánimo y finalmente en la personalidad, todo basado en emociones de baja frecuencia. El estrés significa llevar más nuestra atención hacia la materia y esto implica, en nuestra mente, que vamos a cambiar la materia (i.e. el mundo) desde la materia. Lo anterior significa que vamos a conseguir nuestros sueños a través del tiempo, pues debemos movernos a través del espacio para lograr cada objetivo, estamos sujetos al desplazamiento de la materia para manifestar cambios en el universo propio y colectivo.

La forma más eficiente para lidiar con el estrés es la meditación, ese espacio en el cual no sucede nada, no queremos nada, no somos nada y no hacemos nada. Desde ese infinito espacio interior se abre paso la creatividad, pues la atención no está enfocada sino totalmente abierta a lo que venga. En la meditación logramos reducir la actividad cerebral y regular las ondas que le representan, de manera que pueda tener descanso reparador. En la meditación, dejamos de analizar constantemente y llevamos la energía de los pensamientos familiares a lo desconocido. Cuando la mente se permite percibir más allá de los sentidos, lo que sucede es una sincronización del cuerpo y la mente, generando unidad en grandes comunidades de neuronas que antes estaban desconectadas. Nuevas conexiones neuronales se traducen en nuevos pensamientos, nuevas acciones, nuevas realidades.  La meditación permite que el cuerpo se recupere con mayor facilidad y tenga unas defensas fuertes que le permitan lidiar con virus y bacterias.

Tener una mente inamovible

Srikumar Rao es un escritor, conferencista, ex profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Columbia y creador del curso “Creativity and Personal Mastery (CPM)” para la transformación personal. Srikumar fue nacido en Bombay, India, en 1951. Gracias a sus años de estudio y enseñanza en prestigiosas universidades de India, Estados Unidos y Londres, desarrolló una visión muy interesante de cómo tener una mente inamovible (“Unshakable Mind”) y la enmarcó en 5 Principios que son una forma de ver y asumir la vida para realmente disfrutarla, ser felices y evitar sentirnos estresados o disminuidos. Los 5 Principios son:

  1. Bueno, malo, ¿quién sabe?
  2. El Universo benevolente
  3. Invierte en el proceso no en el resultado
  4. Ser agradecido
  5. Reformular

A continuación, profundizaremos y comentaremos sobre cada uno de ellos

  1. Bueno, malo, ¿quién sabe?
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La primera hipótesis que resalta de este principio es que, si algo “malo” sucede y no lo categorizamos como algo negativo, no se sufre. Hagan el experimento y luego observen cómo esto puede ser útil para la vida. Es muy profundo lo que sucede cuando simplemente consideramos un suceso como algo neutro, como un regalo del momento presente. Todos somos creadores y observadores a la vez. Analiza también por un momento que todas las situaciones que has vivido hasta el momento te han llevado a donde estas ahora, es decir, que lo que consideramos en un momento como algo “malo” realmente fue el camino para que llegara algo mejor.

La naturaleza del universo es destruir para crear. Has consciencia de que las cosas que sucedieron en el pasado y que categorizaste como “malas”, ya no están sucediendo, por lo tanto, realmente no era “malo” de lo contrario permanecería así. Lo mismo sucede con las cosas “buenas”, tampoco tenemos la habilidad para hacer que permanezcan por siempre. Los polos opuestos están presentes en toda la existencia y la naturaleza del universo es oscilar entre estos extremos sin saber cuál es el límite de cada uno, realmente no puedes saber que es lo más malo o lo más bueno, con seguridad podrás encontrar siempre mejores o peores escenarios. Acepta el momento presente tal y como es.

Ejercicio:

  1. Piensa en una situación que hayas vivido y que clasificaste como un evento “malo” o negativo.
  2. Identifica las consecuencias de este evento.
  3. Has consciencia como este momento difícil vino acompañado de algo positivo o liberador.

2. El Universo benevolente

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Srikumar Rao introduce este principio con la siguiente frase de Albert Einstein: ““La decisión más importante que debemos tomar es si creemos que vivimos en un Universo amigable u hostil”. El Universo te ha creado desde el amor. No hay creación que no sea amada por el creador. Hay quienes creen que la forma de solucionar conflictos es por medio de las armas y la violencia, pero es su forma de expresar el amor por su sueño. Creen fervientemente que su sueño se cumplirá si actúan de forma agresiva, pero esto es sólo una perspectiva desde su nivel de consciencia y de cómo interpretan lo que sucede en el mundo. Al final, como ves, todo es amor: unos aman la guerra, otros aman la comida (hasta enfermar en muchos casos). Todo es una forma de amor desde un sentido profundo de existencia. Ahora bien, si todo es amor y Dios nos ha creado (nos ama), ¿por qué creer que nos traería a la vida para sufrir? Todo lo que sucede en nuestras vidas es lo que necesitamos en el momento y también es lo que podemos asimilar desde nuestro estado de consciencia. Si la Inteligencia Suprema es amor y te ama, ¿qué saca el “castigando”? Lo que nos sucede es exactamente lo que debemos vivir, pues aprendemos de la situación y nos permite trascender. Quienes no aprenden de la situación están condenados a repetir el pasado, y esto, es sólo una forma de amor de Dios. El Universo es expansión, por tanto, el ser humano también lo es porque nosotros hacemos parte del Todo.

Hacemos parte del Todo, hacemos parte de la Inteligencia Suprema. Para donde quiera que mires, están viendo a Dios. Cada objeto que tocas, hace parte de Dios. El aire que respiras, es Dios en su forma de vida. El proceso que tiene una semilla para convertirse en un árbol de mangos y dar frutos es una evidencia de la Inteligencia Suprema. El dinero es otra forma de Dios, es una energía, una herramienta que hace realidad muchos de nuestros sueños. El mundo es un regalo de la Divinidad para ti. Tu eres también la Divinidad. Cada ser vivo, cada objeto en el infinito Unvierso, es una expresión subjetiva y única de Dios. En este orden de ideas, eres un instrumento de la Divinidad y sirves para hacer realidad el propósito con el que naciste. ¿Realmente crees que todo existe porque sí? ¿que eres consciente y piensas porque sí? ¿que eres capaz de expresar el amor porque sí?

Ejercicio:

  1. Piensa que el Universo es benevolente, que es tu amigo, que es tu compañero incondicional.
  2. Observa cómo el Universo ha llenado tu vida de oportunidades y te ha llenado de sonrisas y agradecimiento.
  3. Mantén esta idea todos los días contigo hasta que se vuelva un hábito. Pensar es un hábito, tú decides si quieres pensar cosas negativas que te disminuyen o cosas positivas que te elevan.

3. Invierte en el proceso y no en el resultado

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Olvida los objetivos. Los objetivos son valiosos porque nos indican una dirección y nos permiten establecer un punto de llegada. Los objetivos generan cierta claridad de los pasos que deben darse, y esto se traduce en la visualización de las actividades que se deben ejecutar para llegar a la meta. Una vez tengamos claro el camino (i.e. las actividades) se debe invertir toda la energía emocional en cada cosa que hagamos. ¿Qué pasa si invertimos en las actividades y damos nuestro 100% en ellas? Dos cosas: disfrutas el proceso porque vez tu desarrollo y crecimiento, y no tienes la atención puesta en el resultado lo que aumenta la probabilidad de llegar a la meta. Por otro lado, todo lo que nos sucede es lo que precisamente el Universo ha dispuesto para nosotros, y en este orden de ideas, no importaría si se gana o se pierde, porque al final era la voluntad de la Divinidad en nuestra vida para llevarnos al mejor lugar donde debemos estar. Recordemos que el Universo es benevolente, quiere siempre lo mejor para nosotros luego todo lo que nos sucede es un regalo.

La mejor forma de poner este principio en práctica es preguntarse si lo que hiciste, sea lo que sea, lo hiciste dando tu 100%, siendo la mejor versión posible. Si damos todo lo que podemos, si ponemos nuestro mejor esfuerzo y actitud el resultado no importa. Piensa en esto por un momento y recuerda la última vez que diste todo de tu parte para lograr un objetivo, y observa cómo fue el sentimiento luego de terminar la tarea, se haya o no alcanzado la meta, te darás cuenta que disfrutaste más el proceso de lo que fue obtener el resultado o no. Aprendiste cosas nuevas y te demostraste una vez más que eres capaz de terminar lo que empiezas. Si diste lo mejor de tu parte, tu 100%, el resultado que hayas obtenido será de tu agrado. ¿Qué pasa si haces algo sin dar tu 100%? Si lograste lo que esperabas, te habrás perdido de gran parte del proceso por no dar lo mejor de tu parte. Si no lograste lo que esperabas, hay arrepentimiento y se sufre. En cualquiera de los dos casos, ganes o no, al final no te sientes completo.

Ejercicio:

  1. Reafirma en tu mente, con seguridad y confianza, que el universo siempre te da exactamente lo que necesitas, en el momento preciso, siempre lo ha hecho.
  2. Observa que el tener lo que necesitas cuando lo necesitas es abundancia y prosperidad. Tienes todo a tu favor siempre.
  3. Transforma estas ideas en hábitos.

4. Gratitud

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El agradecimiento es algo de lo que hablamos de forma constante en todas las publicaciones del blog. La gratitud es de las emociones más elevadas que puede haber pues reconocemos que hay algo que cuida de nosotros y hace que las cosas se hagan realidad. La gratitud es reconocer las bendiciones y milagros que llegan a nuestra vida. Como lo menciona Srikumar, el Universo benevolente nos cuida, y como tal, todo lo que llega a nuestra vida es una bendición de la Divinidad para cuidarnos, enseñarnos y elevarnos.

Sentir aprecio por las cosas que componen nuestra vida abre las puertas para que más bendiciones puedan manifestarse. ¿Por qué? Agradecer es afirmar que valoramos lo que hace nuestra vida y que así mismo sabemos aprovecharlo, y en esta medida el Universo nos permite más bendiciones. El mensaje es que, si no paras de generar valor para ti, la humanidad y el planeta, la Inteligencia Suprema no parará de llenar tu vida con cosas valiosas.

La gratitud debe ir más allá de un pensamiento, debe ser una emoción ya que éstas son más fuertes y generan cambios en la realidad de forma más rápida. Construir una visualización a través del pensamiento que permita traer al momento presente las emociones que sentiríamos al tener lo que soñamos es el camino más fácil hacia la manifestación (i.e. Ley de Atracción). La mente y el cuerpo se convencen de que el sueño se ha hecho realidad cuando agradecemos por ello. El acto de agradecer emite una señal al Universo de que ya lo hemos logrado y que estamos abiertos a recibir más.

Ejercicio:

  1. Haz una lista de 10 cosas por las cuales te sientes agradecido.
  2. Cada día encárgate de agregar cosas nuevas a tu lista.
  3. Observa cómo este ejercicio te ayuda a ver un panorama más grande y a reducir el tamaño de nuestros problemas. De repente ves que todo tiene solución, puede que no inmediata, pero hay cosas que podemos empezar a hacer.
  4. El agradecimiento es un hábito. Empieza por agradecer y bendecir siempre los alimentos que consumes.

5. Repensar – Redefinir

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Todos tenemos la capacidad, por medio del pensamiento, de cambiar el significado que le damos a una situación o suceso. Ten en cuenta que todo lo que sucede en tu entorno es analizado de acuerdo con tus creencias y esto se traduce en que las conclusiones que obtienes son individuales, son una opinión más no una verdad absoluta. A veces un simple juego de palabras puede hacer que veamos y evaluemos un suceso de forma distinta, muchas veces llegando a disolver o desaparecer el problema.

Repensar es darse la oportunidad de ser resiliente pues buscamos aprovechar otras visiones para salir adelante y superar obstáculos. La resiliencia es la capacidad de recuperarse frente a la adversidad. Los problemas surgen y crecen en nuestra mente, no son una realidad sino hasta que les permitimos quedarse, no son una realidad sino hasta que construimos toda una argumentación a través del intelecto para reafirmar su existencia. Así como podemos reafirmar un problema por medio del intelecto, también podemos hacerlo desaparecer.

Ejercicio:

  1. Si encuentras algo que te moleste o te incomoda, busca tres formas diferentes de explicar la situación.
  2. Si hay otras personas involucradas, trata de construir una argumentación desde su punto de vista, teniendo en cuenta su contexto.
  3. Identifica tres cosas que puedas hacer para ayudar a mitigar o solucionar lo que te molesta.

Srikumar Rao nos presenta una interesante y útil forma de analizar el mundo y la realidad en que vivimos. Estas técnicas lo que buscan es el desarrollo libre de la personalidad y la espiritualidad, de forma que podamos vivir una vida libre de estrés y con propósito. Además, nos permiten entender nuevamente que los verdaderos hacedores del mundo somos cada uno de nosotros con las decisiones que tomamos y el camino de crecimiento que elegimos seguir. Al final, ser positivo y vivir feliz se vuelven una decisión más que un resultado que las cosas que hacemos en el mundo material.

La Meditación

Continuando con el estudio de Joe Dispenza, doctor en quiropráctica, profesor, escritor e investigador especializado en neurología, neurociencia, bioquímica y biología celular, en esta ocasión veremos lo que es la meditación. En palabras del doctor, la meditación no es más que volverse familiar con algo, es generar un vínculo o un relacionamiento. Como vimos en anteriores publicaciones donde hablamos del trabajo del doctor Dispenza, el 95% de lo que cada uno ha construido en su vida está basado en el conjunto de pensamientos, emociones y acciones que se activan de forma automática desde nuestra mente subconsciente. Ese 95% del que hablamos puede ser diferente, puede cambiar si nos volvemos conscientes de lo que sucede en lo subconsciente.

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En promedio, los seres humanos tenemos entre 60.000 y 70.000 pensamientos por día. Recordemos que cerca del 90% de los pensamientos que tenemos se reproducirán nuevamente el día siguiente, y así. Ese gran porcentaje de pensamientos muchas veces generan la ilusión de que no estamos bien, pues estamos con nuestra atención en el pasado, en cosas que ya no están sucediendo pero que las hacemos reales en el presente con nuestra mente y cuerpo. La meditación limpia la mente, ya que traerla al momento presente evitar que revivamos el pasado o proyectemos el futuro. La meditación es observar el estado de la mente, más que controlarla. La mente es como un río, fluyen pensamientos constantemente. ¿Cómo controlas un río? No puedes hacer que el agua fluya en sentido contrario y tampoco lo puedes desviar sin generar una afectación profunda en el ecosistema. Lo mismo sucede con la mente. Cuando buscamos controlar los pensamientos surge el estrés y la tensión pues estamos resistiendo su naturaleza.

La mente la podemos relacionar con un programa de computador (software) y este programa funciona de forma automática, sin necesidad de algún esfuerzo por nuestra parte. Si la mente es el programa, el cuerpo sería el dispositivo o el hardware. El cuerpo necesita a la mente para aprovechar su potencial y energía. Así como el programa funciona automáticamente, el cuerpo también ya que recibe instrucciones del programa: forman la unidad. El software no puede funcionar sin un dispositivo y un dispositivo no sirve de nada sin instrucciones. La meditación es poder observar el programa, aislarse de su función automática y ver cómo opera. Cuando somos capaces de observar el programa podemos empezar a notar en qué parte no está funcionando correctamente. El programa no funciona bien si en el pasado se realizaron actualizaciones que tenían algún tipo de virus. En otras palabras, observar el programa es observar el pasado pues quienes somos hoy es producto de nuestra experiencia en el mundo desde que nacemos. La meditación nos permite cambiar la perspectiva con que vemos sucesos pasados y facilita el proceso de sanación en situaciones marcadas por emociones fuertes, muchas veces de baja frecuencia. Cuando sanamos impresiones del pasado, abrimos espacio para que otros programas se puedan instalar, que a nivel fisiológico implica la creación de nuevas redes neuronales en nuestro cerebro.

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Es importante mencionar que lo primero es el pensamiento y luego la red neuronal por la que se mueve. Un nuevo pensamiento puede llegar en cualquier momento, pero no siempre se logra mantener en la mente, no siempre encuentra un camino para transitar. Un nuevo pensamiento sólo podrá quedarse si hay suficientes repeticiones del mismo, de lo contrario pasaría a hacer parte del grupo del 10% de los pensamientos que no continúan del día anterior.

La meditación permite calmar la mente: si bien el río nunca se detiene, podemos bajar su caudal. Una mente en calma no se deja controlar por el cuerpo (i.e. los sentidos).

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Vivir en un pasado familiar o en un futuro predecible nos mantiene en el mundo de lo conocido o en la zona de confort. La meditación nos saca de la zona de confort pues en ese espacio de un menor flujo de pensamientos se presenta una desconexión de todo lo conocido, logramos acceder a la zona de aprendizaje. A donde va nuestra atención va nuestra energía. Reflexiona un momento sobre esto. Si tu atención está en cumplir con tu trabajo, te levantas de la cama y revisas los compromisos que tienes. Si tu atención está en la carencia de dinero cada vez que gastes algo, poco o mucho, te producirá una sensación de escasez por más de que sobren los recursos. Si tu atención está en eventos del pasado o del futuro, nunca podrás vivir en el presente al 100%. En este orden de ideas, la atención es, en palabras del doctor Dispenza, como un “sifón” que extrae energía del momento presente hacía el mundo conocido y familiar. Es interesante entender cómo nuestra atención también determina el tipo de resultados que obtenemos en la vida. Nuestra interpretación está basada en el sistema de creencias y en lo que consideramos importante.

La meditación nos permite ir más allá de nuestro cuerpo y el entorno, y cuando logramos esto, trascendemos a la mente analítica. Al expandir nuestra mente somos conscientes de que los pensamientos y emociones realmente van más allá de la experiencia personal que tenemos con ellos, son señales (información) que estamos comunicando a todo lo que nos rodea. Ir más allá de lo conocido nos abre las puertas a crear cosas diferentes. La atención en lo conocido crea más de lo conocido, no hay nada nuevo. Desde que nacemos se forman las redes neuronales que van definiendo nuestra personalidad, que marcan la forma en que opera nuestra mente subconsciente. Entre las edades de 6 a 9 años es cuando surge la mente analítica, antes de eso, todo tipo de información pasa directo como una impresión a la mente subconsciente sin ningún tipo de calificativo o filtro.

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La meditación es la herramienta para guiar a la mente analítica. La mente analítica siempre fluye entre opuestos: negativo o positivo, bueno o malo, lindo o feo, grande o pequeño. El viaje de la mente entre los polos opuestos es inevitable para la toma de decisiones, y ese constante cambio entre uno y lo otro produce estrés debido a que la mente está analizando de más la información. Darle mucha importancia a la mente analítica dificulta la toma de decisiones. La mente analítica tiene todos los insumos para tomar decisiones basado en experiencias pasadas. Recordemos que actuar desde emociones pasadas significa revivir el pasado.

«La gente promedio está tan acostumbrada a este mundo tridimensional de formas y figuras que está más allá de su capacidad concebir algo más grande que lo físico y tangible. Son incapaces de creer en una prosperidad no medida en términos de dinero»

Raymond C. Barker

Podemos decir que, en términos generales, el ser humano maneja dos estados mentales: sobrevivencia y creación. Cuando la mente está en un estado de sobrevivir, los procesos analíticos guían el comportamiento y nuestro cerebro entra en mayor actividad. Dado que hay mayor actividad en el cerebro, somos menos influenciables pues la información se analiza con más detalle y se aplican muchos filtros de acuerdo a nuestros sistemas de creencias. Por otro lado, cuando la mente se encuentra en estado creativo, la imaginación florece y todo es posible. Una mente creativa no analiza tanto pues busca información de distintas fuentes y evalúa forma de combinarlas de una forma que haga sentido. En un estado creativo somos más abiertos a ver soluciones e identificar oportunidades.

La meditación ayuda a que la mente esté más cerca de un estado creativo. Casi toda la vida hemos estado acostumbrados a pensar desde la mente analítica, desde la lógica, y poco espacio hemos dado a la intuición. Esto no significa que la meditación nos lleve a un lado opuesto de la lógica, es más entender diferentes formas en que podemos usar la lógica creativamente. Una mente susceptible puede apropiar nueva información sin ninguna barrera analítica. Esto significa que siempre existe la posibilidad de crear nuevas redes neuronales, es decir, nuevos hábitos, una nueva vida. La meditación nos abre la mente a nuevas ideas y transforma la vida.

La Divinidad habita en cada uno

Los Bhakti Sutras de Narada es un texto de alta importancia en el hinduismo escrito en lenguaje sanscrito[1]. Un “Sutra” traduce “aforismo”, que es una frase donde se explican conceptos profundos de una forma familiar y simple, lo facilita su comprensión. “Bhakti”, por su parte, traduce “amor, fe, devoción, paz, plenitud”. Podríamos decir que los Bhakti Sutras son ideas transformadoras que nos tocan profundamente y que explican cómo vivir en el amor, la fe, la devoción, la paz y la plenitud. Narada es un sabio veda, reconocido por ser un viajero y músico que iba predicando este conocimiento y sabiduría en los pueblos por donde pasaba.

Sri Sri Ravi Shankar (o Guruji), líder humanitario y espiritual, fundador de la fundación El Arte de Vivir, comenta este texto en conversaciones con muchas personas que siguen sus prácticas y enseñanzas, conversaciones que han sido grabadas en video. En esta ocasión, el tema es “Despertar a la Divinidad adentro”.

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La presencia de Dios se ha identificado muchas veces a lo largo de la historia, desde distintas religiones, con el cielo, es decir, que él se encuentra en un espacio diferente al que nos encontramos. Dios no está en el cielo, Dios está en cada uno de nosotros, en cada elemento que conforma la existencia y consciencia mismas. La Divinidad se encuentra en todo lo que existe, la Divinidad está presente en el ser humano pero dormida. ¿Y cómo se despierta a la Divinidad que todos llevamos dentro? Por medio de la meditación, la respiración y el yoga.

¿Qué es meditar?

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Meditar no es una actividad, es un estado de la mente. En otras palabras, son las actividades las que nos permiten entrar en un estado meditativo de la mente. Meditar es cuando hacemos algo al 100%, cuando nuestra atención está enfocada en esta única actividad (i.e. leer, dibujar, hacer deporte, cocinar, etc.). Meditar es permitir que la mente tenga una sola fuente de concentración, por ello cuando nos sentamos y cerramos nuestros ojos nos enfocamos en la respiración –un solo punto de atención. 

¿Qué es respirar?

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Respirar es aquello que sucede sin ningún esfuerzo. Respirar es la primera señal de vida cuando salimos del vientre de nuestra madre. Respirar es aquello que controla nuestra mente y nuestras emociones, pero no lo sabemos. Respirar es el camino hacia el momento presente, pues la respiración sucede en el ahora, no sucede ni en el pasado ni en el futuro. 

¿Qué es el yoga?

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El yoga es comúnmente confundido con las posturas, en muchas academias lo enseñan cómo un ejercicio para mover el cuerpo, para hacer un estiramiento, dejando a un lado su profundidad espiritual. El yoga es la unión entre mente y cuerpo. El yoga realmente es un estilo de vida originario de India, que comprende prácticas de meditación, respiración y de posturas o “asanas”, todo acompañado de filosofía del hinduismo, budismo o jainismo, que nos permite conectar con nuestro espíritu y vivir en armonía y paz.

Cuando empezamos a alinearnos en estar prácticas, entramos en comunión con nuestra verdadera esencia multidimensional, eterna y amorosa. El resultado de despertar a la Divinidad es sincronizar (literalmente) nuestra mente, cuerpo y espíritu con una vibración de alta frecuencia. Mantener un estado energético alto nos permite vibrar con más fuerza, y estas vibraciones producen cambios en la materia. La Divinidad luego de despertar, nos despierta a nosotros mismos, pues toda la sabiduría, la abundancia y prosperidad llegan a nuestras vidas para transformarnos de una forma positiva. Es decir, cuando reconocemos la existencia de la Divinidad en nuestro interior reconocemos a la vez que somos la misma fuente de todas las virtudes y conocimientos pues el TODO habita en nosotros – somos el TODO.

Guruji cuenta una historia de la creación del hombre y su relación con Dios, la escribiré a continuación en mis palabras:

Dios, al crear al hombre, se encontraba siempre disponible para éste, se comunicaban en todo momento. El hombre veía que Dios le cumplía todos sus deseos y necesidades. Todo lo que el hombre pedía, Dios lo hacía realidad con inmediatez. Dios, con el pasar de los días se fue cansando cada vez más y más ya que el hombre no paraba de orarle y de pedirle que hiciera cosas por ellos. Dios estaba desesperado, no podía dormir o descansar tranquilo pues siempre tenía que estar pendiente de cumplir deseos. Dios toma la decisión de esconderse y se esconde en el único lugar en el cual el hombre nunca lo buscaría. ¿Dónde podría ser este lugar? El corazón del hombre. La Divinidad necesitaba descanso y se encuentra en cada uno. Vivir desde el corazón despierta a Dios y llega la iluminación.

LA ABUNDANCIA Y LA PROSPERIDAD SON UN ESTADO DE CONSCIENCIA

Para permanecer en el amor y vivir desde el corazón debemos estar acompañados de iluminados, de personas que están buscando crecer y ser mejores. Todas las personas con las que compartimos reflejan también nuestros gustos e intereses, y en un sentido más profundo, la forma en que interpretamos la realidad. Todo aquello que expresamos en el mundo proviene del espacio interior de cada uno, el campo de la existencia donde se experimenta el al amor y el infinito, es donde se experimenta el elemento presente en toda la creación: Dios. Y eso que viene de nuestro interior lo compartimos con el mundo. Compartimos con aquellas personas que se expresan y que interpretan el mundo de una forma similar pero no igual. Todo lo que compartimos es, al final, energía. Para vivir en la riqueza, la libertad, la sabiduría, el amor, etc., hay que compartir con personas que expresen aquellas virtudes, y su vez, ser la fuente de lo positivo.

La mente no comprende la consciencia y puede verse fácilmente distraída por los sentidos. No es que los sentidos sean un obstáculo, en lo absoluto, sólo que los sentidos también desarrollan gustos y quieren ser complacidos. Complacer mucho los sentidos nos hace creer que la ilusión es lo real. La intuición es mucho más que el análisis racional, es información que no podemos interpretar o entender con el pensamiento. Todos los maestros en la historia crecieron gracias a la intuición: toman decisiones que nadie toma, comprenden lo que nadie se atreve a cuestionar.

Las preocupaciones que habitan en nuestra mente opacan a Dios, producen una intermitencia en su mensaje y por eso no logramos completa consciencia de él. Las preocupaciones, además de bloquearnos generan una demanda o solicitud a Dios, pues necesitamos que nos ayude a quitarnos el problema de encima. ¿Cómo se elimina la preocupación? La fe. La fe es la plena certeza de que algo ocurrirá. La fe en la Divinidad nos permite comprender que estamos en el mundo y vivimos todo lo que vivimos gracias a Dios, gracias a que él nos ha trazado un camino de aprendizaje y crecimiento, diferente a entender que Dios nos pone obstáculos o nos castiga por errores que cometemos. Nadie comete un error por querer cometerlo, lo hace desde la ignorancia de que lo que hace es un error. Los errores pueden traer oscuridad, pero también se componen de su equivalente en iluminación, pues aprendemos.

Cuando no pedimos es cuando somos conscientes de que lo tenemos todo pues Dios es lo único que quiere para nosotros. Cuando no pedimos es cuando sabemos que la responsabilidad de hacer algo diferente con nuestras vidas está en cada uno, no en lo que Dios te dé o no, no tiene que ver con lo material. No pedir significa que vivir en la abundancia y la prosperidad. Cuando se logra este estado de consciencia aceptamos el momento presente y vivimos serenos pues comprendemos que todo lo que ha sucedido, sucede y sucederá es la experiencia de Dios.


[1] El sánscrito es una lengua antigua de la India, usado principalmente en la literatura religiosa, filosófica y artística. También, es una de las lenguas indoeuropeas más antiguas después del griego y el hitita.

El futuro es ahora

¿Cómo traer el cambio al momento presente? Siguiendo la investigación del doctor Joe Dispenza, no es posible transformar nuestra vida si seguimos pensando, sintiendo y haciendo las cosas de la misma forma que hemos hecho en el pasado. Recordemos que entre un 80%-90% de los pensamientos que tenemos en el día son los mismos pensamientos del día anterior. Básicamente esperamos cambios a futuro viviendo como lo hacíamos en el pasado.

La ley de Hebb, propuesta por el neuropsicólogo Donald Hebb, propone que las conexiones sinápticas (intercambio de información entre neuronas o entre neurona y célula) se fortalecen si ambos lados de la sinapsis se activan repetidas veces de forma simultánea, es decir, estas permanecerán conectadas.

Si nuestros pensamientos, emociones y acciones son los mismos, la activación de la conexión sináptica se vuelve una respuesta automática lo que se traduce en un hábito, un hábito que puede pasar desapercibido porque es algo que ocurre frecuentemente. Esto es similar a como funciona un programa de computador: recibe unas instrucciones y ejecuta las acciones solicitadas, que a su vez generan unos resultados.

Es importante tener en cuenta que todas las actividades que hacemos frecuentemente, de forma consciente y racional: nuestra mente consciente es el 5% de la mente, se convierten en hábitos o comportamientos. Los hábitos se almacenan en la mente subconsciente (95% de la mente). La mente subconsciente es la que maneja y controla nuestra vida. Los hábitos y comportamientos suceden siempre y cuando el estímulo venga acompañado de una emoción, ya que la emoción es el camino a la memoria. Las emociones son un gran recordatorio. Sin embargo, hay que tener cuidado con la memoria pues es muy creativa.

Se ha comprobado científicamente que cerca del 50% de las memorias que tenemos no corresponden a los eventos que realmente sucedieron, y la razón es que el cerebro al momento de vivir la experiencia no es el mismo de ahora. Es decir, el cerebro que teníamos hace 10 años funcionaba diferente que ahora. Así pues, la memoria y las emociones se reafirman mutuamente lo cual tiene dos efectos indeseados e imperceptibles: nos mantiene en el pasado y nos hace revivir una vida que nunca tuvimos. La redundancia que se genera por las emociones y la memoria hace que el cuerpo se convierta en la mente, pues los hábitos y comportamientos tienen un componente químico. La liberación de hormonas en el cuerpo es automática dado un estímulo, lo que genera una respuesta automática del cuerpo: el cuerpo se ha convertido en la mente subconsciente.

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Como vimos, el cuerpo vive en el pasado pues los químicos que se liberan automáticamente son producto de memorias pasadas. El cuerpo se mueve en el presente al conectar memorias familiares del pasado con situaciones en tiempo real, pero responde desde el pasado, y desde un pasado que en muchos casos no es totalmente real. En este orden de ideas, el entorno es quien controla nuestra vida pues ya hemos diseñado respuestas automáticas para los estímulos que recibimos. Cuando responsabilizamos a otros por lo que sucede en nuestra vida nos convertimos en víctimas, y es allí donde el cambio es tan importante, pues debe imponerse al entorno.

El cambio es estar en la capacidad de hacer las cosas diferentes hoy a como las hacíamos ayer. Parece simple, pero se requiere de esfuerzo. Para el cuerpo (que ahora es la mente) es incómodo hacer las cosas que no son familiares o conocidas pues no puede predecir el futuro, y la respuesta es una avalancha de pensamientos que lleven nuevamente al cuerpo hacia lo conocido. Un pensamiento es un pensamiento, el hecho de que se presente no lo hace verdad. Por ejemplo, cuando cometemos un error en el trabajo y pensamos que no somos buenos en lo que hacemos, no significa que sea verdad, un error es un error, nadie comete un error por querer cometerlo. En palabras del doctor Dispenza “La mejor forma de predecir el futuro es crearlo”.

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En publicaciones anteriores mencionamos que el cerebro no diferencia entre lo que es real o imaginario. La forma de crear el futuro es creando una visión de cómo queremos que sea. Da igual qué has pensado, cómo te has sentido y qué has hecho en el pasado, lo importante es la decisión que tomes ahora para hacer las cosas diferente y crear un futuro que te inspire y te haga feliz. No esperes el futuro, pues nunca va a llegar si no haces nada ahora, lo que si puedes hacer es planear en el presente para el futuro. Este ejercicio de visualización y planeación implica instalar una nueva red neuronal en el cerebro, guiándolo para que priorice de frente al futuro y no dejando que caiga en las rutinas que caracterizan el pasado y el presente. Esperar es NO crear.

Cuando creamos esta visualización del futuro, despertamos las emociones que acompañan esa imagen. Por ejemplo, al visualizar que cambiamos de trabajo no sólo nos vemos compartiendo con otras personas, aprendiendo cosas nuevas estando sentados en un puesto diferente, al visualizar generamos emociones positivas pues es lo que queremos para nuestra vida. La intención de buscar algo mejor es una prueba para el cerebro de lo que podría ser. Es como cuando estamos en un supermercado y ofrecen degustaciones de comida, el propósito es dejar la inquietud de si quieres o no comprar el producto, así no lo necesites.

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Donde ponemos nuestra atención es a donde estará dirigida nuestra energía. Si la atención está en el pasado, no esperes que nada nuevo suceda en el presente. Enfoca tu atención en las cosas que quieres para tu vida y trabaja todos los días, así sea un pequeño esfuerzo, pero empieza, pues en el largo plazo las cosas se van agregando y generan un efecto de bola de nieve. No dejes que la distracción te lleve, todo en tu entorno está hecho para llamar tu atención. El trabajar constantemente en nuestra visión fortalece esas nuevas redes neuronales y cada vez que se activen, te levarán más lejos, sin ser conscientes de la transformación estructural que está sucediendo en tu vida. Por medio de la meditación logramos bajar el flujo de pensamientos del pasado y hacemos espacio para que nuevos pensamientos puedan llegar, pues la consciencia empieza a observar el programa que está siendo instalado en tu mente. Cuando menos lo pienses estarás viviendo el futuro que querías.

Transforma con el pensamiento

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He retomado el estudio de la investigación realizada por el doctor Joe Dispenza, principalmente investigador de neurociencia, epigenética[1] y física cuántica. Hace unos años leí dos libros de él, que altamente recomiendo, “Tu eres el Placebo” y “Sobrenatural”, en los cuales desarrolla como la mente humana es capaz de lo que muchos creerían como imposible. El ser humano tiene la capacidad de transformar su vida y el mundo en el que vive a través del pensamiento. Lo vivimos a cada instante. Una receta de cocina no es más que un texto con instrucciones hasta que se convierte en alimento para al cuerpo. La transformación (el ciclo interminable de creación y destrucción) sucede gracias al aprendizaje acumulativo, entendiendo que cosas funcionan y que no por medio de la prueba y el error. Esta misma línea de pensamiento la vemos en el texto “El Kybalion” donde se presentan los siete principios del Hermetismo, concretamente en el primero de ellos: Todo es Mente.

Este principio nos revela que TODO se encuentra conectado formando una Unidad indivisible. De igual forma todo en nuestro cerebro está conectado e interactúa de forma holística, integral. Las neuronas en nuestro cerebro crean, destruyen y mantienen conexiones entre ellas que se traduce en aprendizaje. La información que percibimos por los sentidos genera estas interacciones en el cerebro que se activan automáticamente cuando se recibe un estímulo de similar naturaleza. La información también viene acompañada de emociones o sentimientos. ¿Cómo identificamos una emoción o sentimiento? En el cuerpo sucede como una segregación de químicos producto de ciertas instrucciones del cerebro de acuerdo con cada estímulo.

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En palabras del doctor Dispenza, “las neuronas son a la mente como los químicos son al cuerpo”. La combinación de las conexiones neuronales y los químicos que se segregan en el cuerpo producen memorias.  La memoria nos permite construir conocimiento, que aplicado en el mundo se traduce en experiencia, y de la experiencia surge la sabiduría. La naturaleza del conocimiento, la experiencia y la sabiduría es que no tienen límite, las podemos expandir todo cuanto queramos y en toda una vida no llegaríamos a desarrollar su máximo potencial. Existe un enemigo para esta expansión llamado la “zona de confort”. La “zona de confort” es todo lo conocido, es lo que dominamos con facilidad y no requiere de mucho esfuerzo.

Salir de la “zona de confort” es aprender cosas nuevas, desconocidas. El aprendizaje y nuevas experiencias en el cerebro se evidencia por la generación de nuevas células (neurogénesis). En otras palabras, el cerebro y la forma en que funciona se mantiene igual si no se suma nada nuevo. ¿Sabías que un 80%-90% de los pensamientos que tienes hoy son los mismos de ayer? Literalmente cargamos con los problemas del pasado porque elegimos hacerlo.

Cuando asumimos cargar con los mismos problemas día tras día, hay estrés. El estrés genera desequilibrios en el cuerpo y nos mantiene en un modo de supervivencia. ¿Qué implica el modo de supervivencia? Que el sistema nervioso debe tomar la decisión de hacer frente a aquello que produce el estrés o ignorarlo y correr. Imagina que te ataca un tigre, en ese momento tienes dos opciones, te defiendes como puedes o sales corriendo en busca de refugio. Cuando el cuerpo se encuentra en modo de supervivencia realmente busca predecir diferentes escenarios y tomar la decisión que le lleve a asumir el menor riesgo o peligro. La mente enloquece tratando de prever y no logra enfocarse en una sola cosa a la vez. Los escenarios que la mente elabora son un reflejo de situaciones ya vividas o de cómo se podrían vivir si estuviéramos en cierta condición, es decir que el cerebro está repasando redes neuronales ya existentes; toma de decisiones desde lo conocido. El estrés a su vez produce un aumento en el ritmo cardíaco para llevar más sangre a las extremidades, pues asume que el cuerpo necesita estar totalmente activo para reaccionar. Si las extremidades tienen más energía para reaccionar significa que nuestro cerebro va a recibir menos recursos, y un cerebro con menos recursos no toma buenas decisiones, no se adapta con facilidad al cambio y está en todo menos en el momento presente.

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Las decisiones que tomamos están soportadas en experiencias pasadas que nos permiten reaccionar o responder de una forma consistente y coherente con lo ya vivido. Como mencionábamos anteriormente, no es únicamente la respuesta desde el intelecto de cómo debemos proceder, también existe la emoción. La forma en que pensamos, sentimos y actuamos componen la realidad en que vivimos, y estos tres elementos son nuestra personalidad. En otras palabras, el mundo en el que vivimos es un resultado de nuestra personalidad, que a su vez es producto del pasado.

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Cuando no aprendemos nada nuevo estamos aceptando las condiciones que han determinado nuestra forma de vivir en el pasado. El ser humano quiere cambiar la realidad, pero lo hace desde las predicciones que puede hacer de un pasado conocido, luego el presente será siempre el mismo pasado. Seamos conscientes de que el futuro no existe, es simplemente la continuidad del presente. Que mejor momento sino este que estamos viviendo en la humanidad, donde tenemos tiempo suficiente para llenar nuestra mente y espíritu con cosas nuevas. No esperes que el mundo cambie cuando podamos salir con normalidad a la calle si no has traído el cambio que quieres ver al momento presente. Aprende algo nuevo hoy. Aprender algo nuevo es expandirse en la espiritualidad, en Dios, en la Mente Suprema.


[1] La epigenética es el estudio de los cambios en la expresión de genes que no obedecen a una alteración de la secuencia del ADN y que son heredables. Elementos que cambian los genes son los factores del entorno, que pueden afectar a uno o varios genes.

El despertar de la consciencia

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Existe una inteligencia que permite que diferentes organismos y especies (claro está, incluyendo al ser humano) comuniquen distintos tipos de información, desde cómo comer una fruta hasta regenerar su propio tejido neuronal. Esta inteligencia funciona como una memoria que almacena toda la información y recrea una realidad acorde a las memorias generadas. Esta misma inteligencia es la que, por ejemplo, permite que una semilla se convierta en un árbol. Todo esta diseñado de forma perfecta e indivisible. El diseño es tan perfecto que todas las partes del modelo interactúan entre ellas, así no sea evidente para todos (i.e. Efecto Mariposa[1]). Todos en el planeta compartimos el mismo aire y todos en el planeta compartimos el mismo riesgo, sin importar el color de piel o cuánto dinero ganamos. El cambio es simbolizado en el hinduismo con la deidad Shiva (en sanscrito traduce “dios de dioses”) y su energía se encuentra representada en la mente del ser humano, pues con nuestra consciencia podemos transformar el mundo; la creación y la destrucción son dos caras de la misma moneda.

Es perfectamente normal sentir miedo, en especial con la situación actual, pero queda en nuestras manos si reaccionamos o respondemos, y estas dos implican cosas bastante diferentes. El cerebro se encuentra dividido en tres partes, cada una con características únicas y esenciales, que son: el cerebro reptiliano, el sistema límbico, y el neocórtex. Concretamente, el cerebro reptiliano es el encargado de controlar el comportamiento, funciones autonómicas (i.e. respiración) y el instinto de supervivencia, por lo que los estímulos directos siempre vienen acompañados de una reacción. Una reacción es una respuesta automática e inconsciente, como cuando nos quemamos una mano cocinando, inmediatamente la respuesta es retirar la extremidad de la superficie caliente o del fuego, nadie se detiene a evaluar la situación mientras sigue quemándose. Por otra parte, responder implica detenerse a entender, evaluar y analizar opciones, para luego elegir la mejor forma de abordar una situación.

El miedo es de las emociones que producen un efecto indeseado en el cuerpo y en la mente, es un elemento que estimula más la reacción que la respuesta. Cuando nos asustamos, reaccionamos para evitar el “peligro”. El miedo se manifiesta en el cuerpo al generar una vibración de muy baja frecuencia, que es la causante de traumas y ansiedad en las personas. El miedo es una ilusión pues es provocado por una percepción de peligro sobre un evento futuro. Una percepción no es real, no es material, es tan sólo una idea en nuestra mente; es imaginación. En la siguiente gráfica se pueden ver las frecuencias energéticas asociadas a cada tipo de emoción:

Después de todo lo que está ocurriendo en el planeta, el enfoque de tu atención no debe ser en el número de muertes por día que el virus ha producido, la crisis económica, etc., sino quién serás tú después de que pase esta emergencia y qué estás haciendo en este momento. Reaccionar es salir corriendo al supermercado a comprar papel higienico para un año. Responder es consumir siendo conscientes de las necesidades de otros.

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Esta es la pelea con el intelecto, seguimos con la atención en lo que sucede afuera o nos sumergimos dentro de nuestra consciencia. Para mantenernos positivos es tan fácil como agradecer todo aquello que tenemos, así sea lo pequeño, hasta las cosas que antes eran comunes, como salir a caminar. Agradecer lo pequeño es reconocer el amor de Dios que nos permite disfrutar de eso que consideramos como dado. Agradecer es reconocer la presencia de Dios en todo lo que sucede, en todo lo que tenemos y no tenemos. Esto es despertar a la ilusión bajo la cual estábamos viviendo y el mundo nunca será igual, porque seremos una humanidad mucho más consciente y empoderada, espero. Nada de lo que sucede en la matrix, en Maya (en literatura Veda traduce ilusión o magia), nos puede afectar pues somos seres multidimensionales-espirituales hechos de pura energía y consciencia, luego ningún tipo de enfermedad o virus puede cambiar eso. La matrix o Maya es el mundo ilusorio de lo material, donde el dinero es el fin último, pero ese modelo ya no es sostenible. Leía en una publicación en redes sociales algo así: Todo es importante hasta que enfermamos, ahora entendemos que la única prioridad es la salud, es poder estar vivo y respirar.

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Hay dos opciones, puedes seguir siendo el mismo que eras antes de estar confinado en casa o puedes evolucionar con la situación desde el amor propio y el autoconocimiento. Puedes estar conectado en casa con todas las formas de tecnología (i.e. celulares, computadores, videojuegos, etc.) o puedes conectar con la mayor tecnología de toda la historia, el cuerpo humano y la mente. Puedes seguir viviendo bajo los paradigmas de siempre o abres la mente a otros conocimientos.  

Lo interesante de Maya es que es una co-creación entre todos los seres vivos y desconocida a su vez por los seres humanos. Todo lo que sucede en el mundo es una co-creación de todos los pensamientos y emociones plasmados en el campo electromagnético de la tierra, otro ser vivo. Es una comunicación entre la tierra y el humano. Parte de la comunicación que tenemos ha sido cargada de sufrimiento, dolor y miedo. Si observamos por un momento el consumo de proteínas animales en todo el mundo, es evidente que existen miles de millones animales que son tratados como un producto, como un objeto sin vida y consciencia. ¿Qué nos hace creer que estos animales quieren morir? La naturaleza de la vida es reproducirse a sí misma y crecer en consciencia de infinitas formas. Se calcula que cada año son sacrificados más de 50 mil millones de animales. El planeta no puede más con esto.

No es casualidad que el virus haya surgido en el país donde hay mayor abuso animal y del medio ambiente. Energéticamente es perfecto para que un virus se expanda fácil y rápidamente, pues su población no tiene un sistema inmune fuerte por la calidad de su alimento y del aire que respiran (Prana, en la filosofía hindú, «fuerza vital»).

Todos los seres vivos quieren vivir, por eso tienen unas rutinas y hábitos que llevan muy juiciosamente para que así sea. Si alguna vez tienen la oportunidad de ver cómo es el proceso de sacrificio de un animal, se podrán dar cuenta con claridad que ellos generan una resistencia para evitar que así sea (los seres humanos también lo harían o lo hacen). En su ADN se encuentra almacenada la información que permite tener una reacción específica para intentar por todos los medios, salir de una situación que ponga en peligro su vida. Al ser sacrificados, se viola su derecho a la vida y este cuerpo sin vida queda marcado con el miedo que sufrió el animal. Antes de morir, ha liberado elevadas cantidades de cortisol, hormona que indica estrés. Así como el ser humano termina consumiendo los antibióticos que les dan a los animales para su rápido crecimiento en condiciones insalubres, también se consume su miedo. Para hacer las paces con el planeta, hay que empezar por nuestra forma de alimentarnos.

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El planeta (y el humano) necesitaba un respiro y se evidencia su capacidad de autosanación al ver el comportamiento de la naturaleza en las últimas semanas. La naturaleza nos indica que es momento de viajar hacía nuestro interior, eliminar miedos y crecer en el amor. El confinamiento de fondo es esto, el reencuentro con nuestra consciencia y verdadero poder creador.


[1] En un sistema dinámico de relaciones de dependencia, cualquier tipo de interferencia o variación que se produzca en algún punto del sistema produce cambios estructurales en el funcionamiento macro del mismo.

Disfrutar y ser feliz sin conflictos

Siguiendo el conocimiento que se encuentra en los Bhakti Sutras de Narada: Los aforismos del amor, esta vez comentaremos sobre las reflexiones que Sri Sri Ravi Shankar (Guruji), líder humanitario fundador de la Fundación Internacional El Arte de Vivir, hace sobre este conocimiento. En esta ocasión el tema es “Regocijarse sin conflicto”.

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Existe una “tensión” o dualidad entre lo que entendemos como amor y disciplina, que no se evidencia con claridad, son fuerzas similares, pero de distinta naturaleza. ¿Por qué? Por un lado, está el amor, el amor no requiere de disciplina pues cuando amamos algo profundamente existe un interés inquebrantable y cuando hay interés/motivación no necesitamos nada externo que nos mueva. Cuando nos interesamos, desde el corazón, por algo o alguien no existen reglas o leyes que guíen nuestro actuar pues es incondicional, no depende de una retroalimentación, damos sin medir. Por otro lado, la disciplina tiene reglas y leyes, hay una forma “correcta” de hacer las cosas y esto obedece a la mente intelectual.  

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Sin embargo, el amor necesita que exista la disciplina para mantenerlo. Las leyes o normas son importantes pues soportan las actividades cotidianas (i.e. manejar un carro o cocinar alimentos), hay una cierta forma de hacer las cosas para que queden “bien” o útiles. Los seres humanos no nos llevamos muy bien con algunas tareas del día a día y para ello requerimos de disciplina, pues a pesar de que no nos guste hacer ciertas cosas, si no las hacemos, se producen desequilibrios mayores (i.e. si conduzco por encima del límite de velocidad puedo accidentarme o lastimar a los demás). Aquello que no nos gusta o que vemos como poco importante, no produce ningún interés o motivación en nosotros.

La disciplina es importante pues nos presenta limites o restricciones para algunas actividades. ¿Qué pasa si no hay límite en la cantidad de cerveza que se puede tomar en una fiesta? ¿Qué pasa si no hay límite de velocidad en las autopistas? ¿Qué pasa si todos los días comemos altas cantidades de azúcar? ¿Qué pasa si no dormimos por varios días? ¿Qué pasa si nunca leemos un libro? ¿Qué pasa si nunca ayudamos a los demás? Evitar extremos es preservar el amor.

La disciplina puede verse como una camisa de fuerza, que nos limita y no nos permite hacer lo que queremos cuando queremos, pero realmente otorga libertad. Consumir alimentos naturales y frescos nos libera de la enfermedad. Consumir información que tenga un mensaje positivo nos libera de la ansiedad y el miedo. Para entender la disciplina hay que observar el efecto de una decisión en el corto y el largo plazo. En el corto plazo, alimentarse con comida rápida es un plan increíble, pero en el largo plazo se traduce en obesidad, problemas en el corazón, etc.

Si bien la disciplina es necesaria, no se trata tampoco de rigidez: las reglas existen también para romperse o flexibilizarlas, si no existieran no se podrían romper.

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El amor es ilimitado en sus expresiones, pues contiene todos los valores opuestos que podamos imaginar. El amor nunca estará completo, pues Dios es infinito. Pero los valores opuestos plantean un reto importante y es ganarle al intelecto. La fricción, las diferencias, los opuestos hacen parte de la naturaleza y el corazón entiende eso: respeta los puntos de vista u opiniones de los demás, el intelecto no, el intelecto siempre quiere tener la razón. El intelecto se identifica con el ego, con “defender” aquellas posturas que consideramos como verdades, y eso es perfectamente normal. Aunque, “defender” no tiene mucho sentido cuando realmente lo que se defiende es una opinión, no una verdad absoluta. Defender algo que cambia nos hace vulnerables, pues cuando cambia nos sentimos perdidos y ahora debemos reconsiderar la premisa. Por ejemplo, la política. Un día un presidente dice que nunca subirá los impuestos y todo el mundo lo aclama por ello. Semanas después, ese mismo político decide subirlos y todo el mundo lo odia y baja su nivel de aceptación en el pueblo. La única opinión que importa es la que tenemos de nosotros mismos, el resto cambiará lo quieras o no.

El amor propio es la opinión que más vale, sin embargo, existe la costumbre de valorar más lo que piensan los demás sobre nosotros y dejamos que eso nos aleje de descubrir nuestra esencia y propósito en este planeta. Reconocer y construir en el amor propio es Puja (se pronuncia pu-ya). Puja en sánscrito traduce homenaje o alabanza, es un ritual o ceremonia hindú y budista en la cual se agradece a la Divinidad por toda la abundancia que nos rodea. Puja es una expresión de inmensa gratitud, es expresar el amor a través de compartir la felicidad que sentimos para que se expanda y llene la vida de otros. Celebrar la abundancia y comodidades que disfrutamos limpia cualquier conflicto que pueda surgir con respecto a si hacemos o no algo. Cuando estamos disfrutando de algo surge una tendencia a pensar que está mal o que se podría hacer algo “mejor”, pero todo esto es una construcción del intelecto.

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¿Cómo ganar el argumento con el intelecto? Hagamos lo que hagamos, existen tres elementos que debemos tener en cuenta: 1) aceptar el momento presente, pues no hay nada mejor en la vida y es inevitable, 2) entender que todo hace parte de Dios, sólo hay Unidad (Universum en latín traduce “todo junto” o “la totalidad”), y 3) la misión más importante que tenemos en la tierra es servir y ayudar a los demás. El conflicto surge cuando hemos olvidado a la Inteligencia Suprema, en Dios no existe el bien y el mal, la Divinidad es amor eterno e incondicional, no hay razón para pensar en “pecado” o “culpa”.

Los deseos y la plenitud

Siguiendo el conocimiento que se encuentra en los Bhakti Sutras de Narada: Los aforismos del amor, esta vez comentaremos sobre las reflexiones que Sri Sri Ravi Shankar (Guruji), líder humanitario fundador de la Fundación Internacional El Arte de Vivir, hace sobre este conocimiento. En esta ocasión el tema es “el amor más allá de los deseos”.

La naturaleza de los deseos es su multiplicación. Satisfacemos un deseo y estamos contentos con lo que produce en nosotros, pero al poco tiempo, pierde nuestra atención o ya no lo consideramos tan valioso. Tenemos la necesidad de expresar la emoción atada al deseo (objeto) más no el deseo en sí. Pasa con todas las cosas que queremos tener y que luego conseguimos. Al comienzo es una novedad, pero luego se vuelve algo común. Satisfacemos deseos de manera constante porque existe una creencia de que obtener cosas nos hará felices. Nos proyectamos disfrutando del bien que queremos tener, y cuando realmente lo obtenemos, la gran mayoría de las veces no llena las expectativas, no concuerda con lo que imaginamos en su momento. Abrir la puerta a todo tipo de deseos es como sacar agua de un pozo sin fondo, no importa que tantas veces sumerjas el balde siempre tendrás que volver nuevamente.

La constante satisfacción de deseos materiales genera una presión sobre el ingreso que generamos cada mes. Esto mantiene a muchos presos en su trabajo, pues la satisfacción de deseos toma una parte importante del sueldo. Al final, no hay un disfrute profundo de lo conseguido pues depende directamente de poder pagarlo o no. Si no podemos permitirnos satisfacer el deseo, hay infelicidad. La idea no es trabajar para los deseos, no es cambiar tiempo de vida por deseos. Satisfacer deseos materiales pensando que allí se encuentra la felicidad sólo genera ataduras, y las ataduras producen odio y resentimiento.

Cuando nos sentimos atados no somos libres, no sentimos que podamos hacer lo que queramos cuando queramos, pues los deseos controlan los pensamientos, emociones y acciones. Es cuestión de a qué lugar llevamos la atención. Un deseo cumplido se vuelve una carga después de un tiempo, como pasa con una tarjeta de crédito, al comienzo comprar cosas trae satisfacción, pero cuando las tenemos que pagar a futuro, no tanto y luego arremetemos contra los bancos cuando la decisión siempre estuvo en nuestras manos.

No necesitamos nada pues la naturaleza de Dios es dar sin pedir a cambio

Los deseos son duales: por un lado, puedes satisfacerlo y sentir una alegría pasajera, y, por otro lado, si no podemos cumplir el deseo, hay infelicidad. En cualquiera de los dos casos, hay infelicidad.  Enfocar la atención y la energía en la satisfacción de deseos temporales hace surgir la desdicha, pues por más que cumplamos siempre llegará otro.

La falta de conocimiento y experiencia de Dios hace que busquemos plenitud y felicidad donde no existe. Acercarse y reconocer a Dios nos muestra que la satisfacción y plenitud no está en cumplir un deseo material o del ego, realmente está en no necesitar nada. No necesitamos nada pues la naturaleza de Dios es dar sin pedir a cambio. Nadie se levanta a pedir aire para respirar o luz para poder ver, son cosas que simplemente están y suceden sin que nadie haga un esfuerzo. Cuando no necesitamos nada, significa que ya lo tenemos todo, significa que reconocemos a Dios en cada ser vivo, objeto o lugar.

Es importante observar hacia donde está dirigida nuestra atención. Los deseos transitorios nublan la consciencia pues buscamos donde no hay, buscamos afuera cuando ya la respuesta está adentro de nosotros. Todo lo anterior no significa que los deseos sean malos, de alguna forma vinimos al mundo a tener una experiencia humana y disfrutar de lo que tenemos a disposición también hace parte de nuestro propósito de vida, esto es gratitud. Lo importante es saber que tengamos lo que tengamos, aquello no representa nuestra naturaleza espiritual y multidimensional, como tampoco representa un fin en si mismo: la felicidad.

La satisfacción más profunda se encuentra en el autoconocimiento, en buscar la verdad adentro de nosotros, esto es explorar lo desconocido. La satisfacción es evolución constante, es encontrar siempre la forma de ser un mejor ser humano, y para evolucionar debemos buscar e interiorizar el conocimiento. No el conocimiento asociado al intelecto sino al conocimiento del Ser y del eterno testigo que hay detrás de los ojos. Anhelar por algo superior es nuestro derecho divino, está en nuestra naturaleza buscar ser mejores. Pero ser mejores en nuestra conexión con el Creador y toda su creación.

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