YO SOY

Duración aconsejada: Todos los días

La historia que contamos de nosotros diariamente es lo que determina la forma en la que nos relacionamos con el mundo exterior. Constantemente estamos haciendo afirmaciones sobre lo que somos o lo que no somos, de lo que podemos hacer o de lo que nos parece imposible, en cualquiera de los casos siempre tendremos la razón. La mente humana es supremamente poderosa y lo que asumamos por verdadero, el cerebro mismo se encargará de filtrar la información que obtiene por los sentidos para que ésta concuerde con nuestros sistemas de creencias.  Si decimos que somos algo, la mente se enfocará en construir una historia creible de cómo todo alrededor reafirma la idea. Por ejemplo, si decimos «Yo soy fuerte», estamos construyendo una idea que haría que en cualquier situación, surja como un salvavidas automático que nos recuerde cómo somos fuertes. Esto es milagroso, pues el cerebro encontrará recursos «escondidos» para que se dé esa disposición en el cuerpo y demostrar que somos fuertes.

​En el subconsciente se encuentran cientos de sistemas de creencias o paradigmas basados en verdades que sólo lo son por que nosotros lo hemos acordado internamente. Claro, estas creencias o paradigmas son transmitidos desde que nacemos por nuestro entorno (familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.) y así hemos crecido con ello. Primero debemos generar consciencia sobre las verdades que nos contamos internamente, tanto de nosotros como de lo que sucede en el exterior. Muchos de estos sistemas están basados en ideas negativas o destructivas, por lo que perpetuar su existencia en la mente es totalmente perjudicial. Es como tener un enemigo interno capaz de sabotear nuestros planes y proyectos. El propósito es convertir esos enemigos en amigos que realmente nos ayuden a crecer y construir lo que soñamos. 

​Hay que permitirse un espacio para conocer cuáles son esas verdades que no nos dejan avanzar al ritmo que queremos. Habrán verdades que creamos imposibles de refutar, pero es una ilusión, todo lo que es posible en la mente es posible en la realidad material. Cambiemos las historias que nos contamos.

​Es importante que el ejercicio se realice de manera continua durante el día, todos los días, pero lo más relevante de todo es que esas nuevas historias que nos contemos estén llenas de emoción, pues la emoción es energía en movimiento. La emoción nos lleva a tomar acción de manera más contundente que simplemente repitiendo una idea que realmente no creemos. Al principio será difícil, pero con el tiempo se volverá un hábito, y cuando llegue una verdad que no nos ayuda, la podremos identificar fácilmente y podremos empezar a cambiar pequeños detalles de esa historia. Ustedes mismos se darán cuenta de la magia que esconden las palabras y cómo el mundo exterior empieza a dar una retroalimentación o respuesta de la misma naturaleza de la idea que hemos sembrado en la mente. Es como sembrar y cosechar, hay que esperar, pero si hemos sembrado lo que queremos y no lo que otros nos han dicho, obtendremos los resultados deseados.

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